El hotel Xinjia, inaugurado hace apenas dos años, tenía 80 habitaciones y se derrumbó hacia las 7:30 de la noche del sábado, hora local.

De las 71 personas que se encontraban en el lugar en el momento del colapso, 48 fueron rescatadas de los escombros, 10 de ellas sin vida, y otras 23 siguen desaparecidas.

Los derrumbes de edificios son habituales en China, donde el rápido crecimiento y la escasa vigilancia en las obras inducen a los constructores a rebajar los estándares de seguridad.

Al menos 20 personas murieron en 2016 al desplomarse varios edificios con defectos de construcción en la ciudad de Wenzhou (este).

Otro edificio que estaba siendo renovado en Shanghái el año pasado también se cayó, matando a 10 ciudadanos.