“Con la organización de uno de los eventos más televisados del mundo, Rusia quiere congraciarse con la opinión pública y busca respeto”, dijo el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, en un comunicado.

“Los líderes mundiales deberían señalar al presidente Putin que, a menos que cambie de rumbo y actúe para poner fin a las atrocidades de las fuerzas rusas y sirias en Siria, no se sentarán en la zona VIP con él la noche de la inauguración” del mundial, añadió.

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Rusia, que acoge por primera vez el evento deportivo, es el primer exportador de armas al régimen sirio y su ejército da apoyo en el terreno a las fuerzas sirias y a sus milicias aliadas. Según HRW, las operaciones militares ruso-sirias “provocaron miles de víctimas civiles”, incluyendo las de la reciente ofensiva en Guta Oriental, en la región de Damasco.