Este lunes se llevó a cabo el último adiós a Jorge Oñate, en su municipio natal: La Paz, Cesar. Familiares, fanáticos y artistas se congregaron para rendirle homenaje al reconocido artista, que murió en la madrugada del domingo pasado luego de estar hospitalizado durante 40 días.

Durante la jornada, había mucha expectativa en torno a Silvestre Dangond. El ahijado de Oñate rompió en llanto durante el funeral que se realizó el domingo y se le ha visto claramente afectado por la noticia durante las últimas horas. Sin embargo, el intérprete de ‘Las locuras mías’ aceptó la invitación a subirse a la tarima en la que estaba el ataúd de su padrino y cantarle algunos versos. Ver a Dangond en la tarima fue sorpresivo para muchos, sobre todo porque, en los diferentes lugares públicos por los que pasó el ataúd de Oñate en los últimos días, el popular Silvestre no ha parado de llorar. (Vea también: Jorge Oñate vs. Diomedes Díaz: historia de su supuesta rivalidad; apodos, pullas y más)

Al tomar el micrófono, el artista empezó su intervención dedicándole unas palabras a su padrino. “Pensé que Dios me lo iba a regalar por muchos años más, pero aquí estamos, padrino. Jamás te vamos a olvidar. Y te quiero recordar y despedir con esta canción”, aseguró un Dangond mucho más sereno y reflexivo que el que se vio desde el fin de semana. (Le puede interesar: Jorge Antonio, el hijo de Jorge Oñate que es abogado y que también enamora con su voz)

Acto seguido, Dangond interpretó la canción ‘El Jilguero’, del compositor Emiliano Zuleta Díaz, que en su letra le rinde tributo a Oñate. Silvestre estuvo cantando por cerca de cuatro minutos, y en la parte final de dicho tema se acercó al ataúd de su padrino. Al estar al frente del mismo, se arrodilló, tocó el cajón un par de veces, se dio la vuelta para ver al acordeonero que lo acompañó y entre lágrimas exclamó el último verso de la canción.

Dangond recuperó la calma y se despidió de los presentes diciéndoles: “Muchas gracias. Vuela alto, ‘Jilguero’. Vuela alto”. El cantante fue una última vez a ver a su padrino en el ataúd, expresó unas cortas palabras y se retiró de la tarima.

Silvestre Dangond cantándole a Jorge Oñate y llorando

Después de la de Silvestre, vinieron un par de intervenciones musicales más. A continuación, los cinco minutos que estuvo Dangond en la tarima y su corto llanto cuando terminó de cantarle a Oñate:

 

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