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Cuando la cámara enfocó la alegría de José Juan Camilo Guerra Mendoza, flamante Rey Vallenato de 2026, hubo alguien que celebró lejos del lente: Adelmo Alfonso ‘Memo’ Granados Melo. Este legendario cajero, cuya destreza ha sido determinante en la historia del folclor, sumó una nueva hazaña a su extenso historial durante la más reciente edición del Festival de la Leyenda Vallenata. Mientras Guerra Mendoza, conocido como “El Morocho”, recibía el aplauso del público en la tarima ‘Colacho’ Mendoza, Memo Granados festejaba lo que representó su novena corona profesional, logro al alcance de muy pocos músicos del país.
La configuración de esta victoria resalta no sólo por el virtuosismo individual, sino por la intensidad del lazo afectivo entre los músicos. Según lo relatado a EL PILÓN, Granados considera a José Juan Camilo como parte de su familia musical. “José Juan es compañero de grupo, anda con nosotros y lo queremos como si fuera un hermano. Es como un hijo para mí”, admitió Granados, dejando claro que el triunfo es también el resultado de años de confianza, enseñanzas compartidas y trabajo conjunto. La final del festival se convirtió así en una demostración palpable de esa complicidad, sobre todo, durante la interpretación de la puya ‘Se va a saber quién es quién’, donde la percusión precisa de Memo sirvió de soporte para el desempeño del acordeonero.
A la hora de describir el factor decisivo que marcó la diferencia en el certamen, Memo Granados remarcó el valor de la calidad musical sobre la mera destreza técnica. “Su nota es muy limpia. Si escuchan las seis presentaciones, notarán que el acorde del bajo suena muy diferente, tiene una distinción que el jurado supo valorar”, señaló el cajero, enfatizando que el éxito no fue producto del azar, sino de un estilo pulcro y auténtico. Además, destacó el esfuerzo colectivo de los tres músicos que integran el conjunto, subrayando la relevancia del trabajo en equipo dentro del formato competitivo del vallenato.
En esta edición, la presencia de figuras destacadas, como Silvestre Dangond, respaldando al grupo bajo el intenso sol de la Plaza Alfonso López, sumó un ingrediente emocional tanto al certamen como a la consagración del nuevo “Rey del Pueblo”. Aunque la corona suele ir dirigida al acordeonero, la contribución de Memo Granados ha sido tan significativa que su propio nombre quedó inscrito, una vez más, en los registros de oro del festival, reconociendo la importancia de quienes acompañan desde el escenario con verdadera maestría.
En suma, Valledupar celebró una victoria que va más allá de lo individual y que reafirma la esencia colectiva, familiar y apasionada del vallenato de competencia. Nueve coronas resumen décadas de entrega y la humildad de quienes, tras las luces, sostienen el legado de este folclor.
¿Por qué es tan importante la figura del cajero dentro del conjunto vallenato?
El papel del cajero, ejemplificado en esta edición por Adelmo ‘Memo’ Granados, resulta esencial en el desarrollo y la proyección artística del vallenato en su versión competitiva. La caja, instrumento de percusión protagonista del género, establece el ritmo y el carácter de las piezas, convirtiéndose en la base sobre la cual el acordeonero y el guacharaquero edifican su propia interpretación.
Granados, considerado una institución viviente según el contenido publicado en EL PILÓN, evidencia el nivel de exigencia y reconocimiento que puede alcanzar el cajero en el contexto del Festival de la Leyenda Vallenata. Más que un mero acompañante, el cajero aporta su experiencia, sentido del ritmo y complicidad al conjunto, elementos que, como se señala en el artículo, resultan decisivos para lograr una interpretación pulida y diferencial que el jurado y el público saben apreciar.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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