Sus escapadas a fiestas fueron uno de los detonantes para que sus papás decidieran enviarla a Provo Canyon School cuando tenía 17 años, con el objetivo de contrarrestar de alguna manera su rebeldía de adolescente.

Los once meses que pasó allí terminaron siendo una tortura, según le confesó Paris Hilton a la revista People en una reciente charla. 

“El personal decía cosas terribles. Constantemente me hacían sentir mal conmigo misma y me intimidaban. Creo que su objetivo era quebrarnos. Y fueron físicamente abusivos, golpeándonos y estrangulándonos. Querían infundir miedo en los niños para que tuviéramos demasiado temor como para desobedecerlos”, le dijo la celebridad al sitio especializado en famosos.

Hilton, que estrenará en septiembre en Youtube el documental sobre su vida ‘This is Paris’, agregó que cuando un soplón dijo que ella pensaba escapar, la llevaron a aislamiento solitario, una práctica que usaban como castigo, “a veces por 20 horas al día”.

La presión que sentía la llevó a llorar todos los días y a tener ataques de pánico: “Era muy miserable. Me sentía como una prisionera y odiaba mi vida”. Sin embargo, Paris no podía decir nada a sus padres, pues solo le permitían comunicación con ellos cada dos o tres meses y era difícil que le creyeran.

La rubia, que en noviembre visitó Bogotá, donde recibió una multitudinaria bienvenida, no busca emprender acciones legales contra el internado, que además cambió de dueño en el 2000, un año después de su salida, pero sí quiere ser una voz para quienes pasan, o vivieron, algo similar y evitar que su historia se repita. “Quiero que cierren estos lugares […] Quiero que paren de una vez por todas y haré lo que sea para que suceda”, finalizó, sobre las instituciones que siguen usando el maltrato físico y el abuso verbal dentro de sus programas.