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El reciente espectáculo de Bad Bunny durante el medio tiempo del Super Bowl marcó un hito más allá de la música: se convirtió en una poderosa postal simbólica sobre la identidad latina y la puertorriqueñidad en el escenario deportivo más importante de Estados Unidos, país que colonizó Puerto Rico y, según varios sectores, la ha mantenido en el olvido durante años. La presencia de Bad Bunny, cuyo verdadero nombre es Benito, trascendió el entretenimiento para poner sobre la mesa, en vivo y ante millones de espectadores, una manifestación de amor y defensa hacia su “isla del encanto”. De hecho, el artista ya había hecho referencia a las dimensiones de Puerto Rico –100x35 millas– en su discurso durante la entrega de los Grammy, reafirmando con ello el sentimiento de pertenencia que caracteriza su trabajo.
En Puerto Rico, la conversación tras el Super Bowl gira casi de manera exclusiva en torno a Bad Bunny y su show. Pero no es solo un fenómeno local: “el conejo malo” ha logrado que su actuación de 13 minutos haya dado la vuelta al mundo, respaldado por cifras imponentes. Según la cadena NBC, el video del espectáculo es ahora el más visto en la historia del medio tiempo del Super Bowl, alcanzando los 135.4 millones de personas y superando la marca previa, registrada el año anterior por Kendrick Lamar con 133.5 millones. El interés global ha llevado a que cada aspecto del espectáculo sea analizado, intentando descubrir los detalles detrás de la ya icónica presentación.
En términos técnicos, todo partió de la idea de Benito de transformar el campo del Levi’s Stadium en una recreación de su hogar: Puerto Rico. Para ello, la producción estuvo a cargo de Tribe Inc., compañía con cerca de dos décadas de experiencia organizando estos espectáculos contrarreloj. El montaje total ocupó 26 minutos: 13 dedicados al show y otros 13 destinados al armado y desmontaje de escenografía. Pero no todo fue sencillo. Según la revista Wired, Bad Bunny quería replicar la estética de su residencia reciente en Puerto Rico, ambientada con palmeras y caña de azúcar para evocar los paisajes de Vega Baja, su ciudad natal.
Sin embargo, las estrictas condiciones técnicas del Levi’s Stadium, que utiliza césped natural, y las normas de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL por sus siglas en inglés) limitaron el uso de carritos para transportar plantas y utilería, autorizando apenas 25 en total. Ante este reto, el equipo debió ser creativo y recurrió a una impresionante solución: 380 personas se disfrazaron de arbustos que simulaban la alta hierba tropical, logrando completar el paisaje deseado y acatando las restricciones establecidas. Según Wired, el acuerdo tardó en alcanzarse, ya que fue necesario negociar con Bad Bunny y explicarle las limitaciones del estadio y la liga.
Un elemento destacado del espectáculo fue la denominada “pirotecnia teatral”, que mezcló humo de colores y fuegos artificiales. De acuerdo con el asesor de efectos especiales Bob Ross, el despliegue —con 9.852 puntos de pirotecnia— fue el más grande de cualquier medio tiempo en las dos últimas décadas, algo particularmente notorio cuando se iluminaron los colores de la bandera de Puerto Rico en momentos clave del show. Otro reto consistió en que la presentación se realizó a la luz del día, lo cual demandó ajustes técnicos y estilísticos, a diferencia del anterior show de Lamar que aprovechó la atmósfera nocturna. Finalmente, los escasos carritos permitidos se destinaron al desplazamiento de utilería clave, como un automóvil y postes de luz, contribuyendo al efecto general del espectáculo.
¿Cómo influyen las restricciones del estadio en la producción de espectáculos como el del Super Bowl?
Quienes disfrutan de los espectáculos de medio tiempo suelen preguntarse qué tanto influyen las reglas y limitaciones técnicas de los estadios en la producción de estos montajes multitudinarios. En el caso de la actuación de Bad Bunny, puntos como el cuidado del césped natural del Levi’s Stadium —sede del evento— y las normas de la NFL restringieron el uso de utilería, modificando de forma significativa el diseño original que el artista tenía en mente. Estas limitaciones obligan a los equipos de producción a buscar soluciones ingeniosas y adaptarse sobre la marcha, lo que en ocasiones otorga una identidad inesperada, creativa y memorable a la puesta en escena.
Comprender la relación entre las normativas de los escenarios y la creatividad artística en producciones de gran escala permite apreciar los desafíos y el ingenio detrás del espectáculo. Los equipos técnicos, artistas y organizadores deben negociar y adaptarse constantemente, con resultados visibles tanto en la estética como en la logística de show, tal como lo evidenció el caso de Bad Bunny en el Super Bowl.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Polémica por cancelaciones en Medellín para el concierto de Bad Bunny
Para el concierto del cantante puertorriqueño en Medellín, muchísimas personas viajaron desde varias partes del país, pero quienes arriendan en plataformas como Booking o Airbnb se han aprovechado para cancelar a última hora y cobrar precios altísimos por los hospedajes.
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