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Escrito por:  Sebastian Alfonso
Subeditor     Ene 5, 2026 - 6:16 pm

El incremento del 23,7 % del salario mínimo para 2026 sigue provocando malestar en distintos sectores y uno de los más golpeados sería el de la construcción, en especial el de vivienda de interés social (VIS) y vivienda de interés prioritario (VIP). Así lo advirtió la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), que anticipa aumentos de entre 10 % y 13 % en los costos directos de producción, un impacto que terminaría reflejándose en los precios de los inmuebles.

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Guillermo Herrera, presidente de Camacol, explicó en La República que aunque no todos los proyectos sentirán de inmediato el efecto del alza salarial, el impacto estructural sobre el sector es innegable. “Muchos proyectos que culminarían en los primeros meses no deberían recoger el incremento completo del 23 %, pero sí es claro que los costos directos de producir vivienda van a subir de manera importante”, señaló.

Uno de los puntos clave del análisis del gremio tiene que ver con la forma en que se fijan los precios de la VIS en Colombia. Herrera recordó que estas viviendas son las únicas que tienen un precio máximo definido por ley, de acuerdo con el artículo 91 de la Ley 388 de 1997, mandato que se actualiza en cada Plan Nacional de Desarrollo.

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En el actual Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Gustavo Petro se establecen varias categorías: vivienda VIP hasta 90 salarios mínimos, VIS hasta 135 salarios mínimos y VIS especial, en algunas ciudades, con topes de hasta 150 salarios mínimos. Sin embargo, el dirigente gremial fue enfático en aclarar que estos valores son precios techo, no precios base.

“Más del 60 % de las viviendas que se venden en el país están por debajo de esos topes. El precio final depende de múltiples factores como la ciudad, los costos de construcción, los insumos, la mano de obra, el valor del suelo, la capacidad de compra de los hogares, las tasas de interés, el ahorro disponible y los subsidios”, explicó.

El problema, según Camacol, es que el sector de la construcción es altamente intensivo en mano de obra. Cerca del 25 % del costo directo de una vivienda VIS corresponde a salarios, por lo que un aumento tan fuerte del salario mínimo tiene un efecto inflacionario casi inevitable.

A esto se suma que la construcción demanda insumos de más de 30 subsectores industriales, como cemento, acero, ladrillo y cerámica, muchos de ellos también intensivos en mano de obra. “Estos sectores también van a enfrentar mayores costos y eso terminará reflejándose en el precio de los materiales”, advirtió Herrera en el medio económico. 

Desde el gremio estiman que, con todos estos factores, los costos directos de producción de vivienda podrían aumentar entre 10 % y 13 %. Esto obligará a las constructoras a revisar los cierres financieros de sus proyectos y a evaluar si las condiciones de venta siguen siendo viables.

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El impacto no sería menor en un mercado ya golpeado. Colombia forma cerca de 370.000 hogares nuevos cada año, pero en el último periodo solo se iniciaron alrededor de 112.000 viviendas, una brecha que podría ampliarse aún más si los proyectos dejan de ser rentables.

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Camacol también advirtió que el ajuste en los precios no será automático. “Si un proyecto ya está terminado o próximo a entregarse, los ajustes deberían ser limitados. La mayor incertidumbre está en la nueva oferta de vivienda”, señaló Herrera.

Finalmente, Camacol alertó sobre un efecto adicional: el impacto en las finanzas públicas territoriales. El mercado VIS se sostuvo en buena parte gracias a subsidios otorgados por ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla. Con un salario mínimo más alto, esos recursos alcanzarán para menos viviendas, lo que podría presionar aún más los precios y reducir la oferta. 

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