Por: EL PILON SA

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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 29, 2025 - 12:27 pm
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El Índice Subnacional de Emprendimiento (ISEM) 2025, realizado en conjunto por el Consejo Privado de Competitividad, la Fundación Bolívar Davivienda y la Universidad del Rosario, arroja un panorama preocupante sobre las condiciones para emprender en Valledupar. Ubicada en la penúltima posición del ranking nacional, la ciudad obtuvo un puntaje general de apenas 3,52 sobre 10, superando únicamente a Riohacha y Sincelejo. Pese a una ligera mejora respecto al año anterior, la distancia con las ciudades líderes sigue siendo significativa, según el propio informe del ISEM.

El ISEM evalúa 58 indicadores agrupados en ocho pilares, tales como infraestructura, entorno de negocios e innovación, y sirve de termómetro para medir la salud del ecosistema emprendedor en las principales ciudades colombianas. En el caso de Valledupar, destaca un desempeño relativamente favorable en los pilares de infraestructura (5,50 puntos) y entorno de negocios (5,33 puntos). Esto, de acuerdo con datos del informe citado, sugiere que la base física y el clima general para iniciar empresas no son el principal escollo. También se observa un tejido empresarial activo en el sector de micronegocios, el cual representa una contribución relevante a la economía local.

Sin embargo, la verdadera barrera para el despegue emprendedor en Valledupar yace en el pilar de innovación y generación de conocimiento, donde la ciudad registra un crítico puntaje de 0,36, el más bajo entre todas las ciudades evaluadas. Este indicador mide aspectos como la cantidad de grupos de investigación, investigadores dedicados, y registros de propiedad intelectual como marcas y patentes. La ausencia de un entorno innovador robusto restringe notablemente la capacidad de Valledupar para incubar y escalar emprendimientos de alto valor agregado, perpetuando así una economía centrada en microempresas de baja competitividad.

Esta situación no es exclusiva de Valledupar. Estudios a nivel nacional, como los publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), evidencian que la brecha en inversión e infraestructura para ciencia, tecnología e innovación afecta especialmente a ciudades intermedias y regiones menos favorecidas. El BID subraya que la clave para cerrar estas brechas está en fomentar la interacción entre sector público, privado y académico, una tarea pendiente en el contexto local.

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La problemática se agrava por la falta de políticas efectivas que impulsen la formación de grupos de investigación y promuevan una estrategia de innovación consensuada. Según investigaciones de la Corporación Andina de Fomento (CAF), en regiones con ecosistemas débiles de innovación, la informalidad laboral prevalece y el desarrollo empresarial no logra trascender a empleos de calidad ni a crecimiento sostenible. Mientras tanto, ciudades como Bogotá, que lidera el ISEM con 6,09 puntos, muestran que la consolidación de alianzas entre universidades, empresas y sector público es determinante para fomentar polos innovadores.

La historia económica del Cesar, de la cual Valledupar es capital, explica parte del rezago. Tradicionalmente dependiente de sectores extractivos y agroindustriales, la región ha contado con escasa diversificación productiva y limitado acceso a tecnología avanzada, tal como se señala en reportajes de medios como El Espectador. Además, la carencia de oportunidades para acceder a educación superior y técnica de calidad, evidenciada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), limita la creación de capital humano apto para liderar procesos innovadores.

En síntesis, aunque Valledupar dispone de condiciones mínimas favorables para el emprendimiento, su estructura carece de los cimientos necesarios para impulsar un salto cualitativo hacia la economía del conocimiento. La apuesta por una estrategia integrada, que articule sector público, privado y académico, así como políticas que promuevan la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), resulta indispensable para revertir el estancamiento del emprendimiento local y garantizar la inserción de la ciudad en el competitivo panorama nacional.

Preguntas frecuentes relacionadas

¿Qué factores explican la importancia de la innovación en el desarrollo regional?

La innovación es un motor fundamental del desarrollo económico regional porque permite diversificar la estructura productiva, incrementar la competitividad y atraer inversiones de mayor valor agregado. Diferentes estudios, como los realizados por el BID, demuestran que sin innovación, las economías locales dependen de actividades tradicionales que generan escaso impacto social y limitado crecimiento.

En el caso de ciudades como Valledupar, invertir en innovación significa fortalecer la colaboración entre universidades, sector privado y gobiernos, consolidar grupos de investigación y facilitar el acceso a capital para proyectos tecnológicos. Solo así es posible avanzar hacia una economía basada en conocimiento, que ofrece empleos de mayor calidad y potencial de crecimiento sostenido.

¿Qué es la educación STEM y por qué es relevante para el emprendimiento?

STEM es el acrónimo en inglés de Science, Technology, Engineering and Mathematics (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Esta área educativa es clave para el desarrollo de capacidades técnicas y analíticas que favorecen la creación de soluciones innovadoras en el sector empresarial y tecnológico.

La promoción de la educación STEM en regiones como el Cesar contribuye a formar capital humano calificado, imprescindible para fortalecer ecosistemas de emprendimiento basados en innovación. Una fuerza laboral capacitada en estas disciplinas permite a las ciudades superar la dependencia de actividades tradicionales y posicionar sus emprendimientos a nivel nacional e internacional.

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