Ese comportamiento lo mantendría la moneda estadounidense si la economía sigue frenada y no coge camino hacia la productividad.

“Si queremos ver la señal tenemos que entender que el aumento del precio del dólar no es algo coyuntural, sino que se mantendrá por más tiempo porque hace parte de un proceso de transformación global”, explica Valencia, en Dinero.

Su estimación se basa en la combinación de algoritmos que, según explica, luego permiten crear marcos de referencia para hacer un cálculo de cuánto podría aumentar la divisa a futuro.

Así mismo, plantea que para estimar el comportamiento del dólar se debe considerar que el PIB de América Latina es dependiente de las materias primas que vende al exterior.

Basado en esto, Valencia enfatiza en que las monedas de cada país son espejo de las diferencias de crecimiento económico y la estabilidad social.

“Sin crecimiento, una canasta exportadora centrada en unos pocos productos (petróleo, cobre, gas, etc) y desigualdad, los problemas sociales son más palpables para el ciudadano común”, explica, y enfatiza en que, por lo anterior, hay una alta probabilidad de que el dólar pueda llegar a los 4.000 pesos en el país.

En contraste con el cálculo de Guillermo Valencia, analistas consultados por Fedesarrollo recientemente coinciden en que, durante 2020, el dólar podría permanecer por debajo de los 3.400 pesos, es decir, bajaría de los actuales 3.500 que ronda actualmente.

“La media de las proyecciones para el cierre de 2019 disminuyó respecto al mes anterior, situándose en esta edición de la encuesta en 3.350 pesos, finalizando con la tendencia alcista observada desde julio de este año de las expectativas sobre la tasa de cambio para el cierre de 2019”, indicó el centro de estudios económicos, citado por RCN Radio.