El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
El arranque del año ha representado duros retos económicos para los hogares de Medellín, pues de acuerdo con el más reciente reporte del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), con corte al 9 de enero de 2026, se han evidenciado notables incrementos en los precios mayoristas de diversos alimentos. Los productos que más han sufrido estos aumentos han sido frutas, tubérculos y proteínas, un fenómeno que afecta directamente la economía familiar.
Dicho informe, respaldado por la información recogida tanto en la Central Mayorista de Antioquia —ubicada en Itagüí— como en la Plaza Minorista José María Villa de Medellín, realiza una comparación semana a semana utilizando una escala de variación porcentual para precisar la magnitud de los cambios en los precios. De ese modo, se ha determinado que varios alimentos experimentaron incrementos muy superiores al promedio, lo que genera presión sobre el bolsillo de los consumidores.
El grupo más impactado corresponde a los productos con alzas superiores al 20,01% en una sola semana, especialmente frutas como el limón Tahití —con un precio promedio de $1.629 en la Mayorista y $1.379 en la Minorista—, causada por la disminución de envíos desde regiones tradicionalmente productoras como Santander, Meta, Caldas y Antioquia. Asimismo, la granadilla, el mango Tommy, la mora de Castilla y el tomate de árbol también registraron incrementos significativos, justificados principalmente por una menor oferta derivada de la reducción en la recolección y dificultades de abastecimiento desde distintos departamentos.
El boletín del SIPSA clasifica estos incrementos como tendencia (+++), es decir, aumentos de al menos un 20% respecto a la semana previa. Este indicador permite entender que los precios no solo fluctúan por aspectos aislados sino que reflejan una tendencia amplia y sostenida a lo largo del tiempo, especialmente en aquellos productos cuyo abastecimiento se ha visto restringido.
Otros alimentos, entre ellos la cazuela de mariscos, la pitahaya, diferentes cortes de carne de res, yuca criolla, uva Isabela y plátanos, presentaron alzas dentro del rango del 10,01% al 20% (clasificación ++). Estos movimientos de precios se atribuyen, según el informe, a una combinación de oferta insuficiente, costos logísticos crecientes y una demanda elevada tras el periodo de fin de año, que impulsa el consumo en los hogares antioqueños.
Incluso productos de la canasta básica como la naranja Valencia, el durazno nacional, la maracuyá antioqueña y el queso campesino, si bien mostraron aumentos más moderados —de hasta el 10%—, igualmente contribuyen al alza generalizada en el gasto diario. De acuerdo con Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), los tubérculos, en particular, ya venían sometidos a presiones de inflación desde los últimos meses de 2025, lo cual se refleja ahora en los mercados mayoristas.
Bedoya resaltó cómo los cultivos de ciclo corto, como los mencionados, son muy sensibles a las decisiones que se toman en función del mercado, lo que posteriormente repercute en la cantidad de producto disponible. Suma a esto el efecto de la alta demanda propia de las festividades de fin de año, que incrementa aún más la presión sobre los precios.
El año 2025 concluyó en Medellín con una inflación anual del 5,06%, cifra apenas menor al promedio nacional (5,10%), según el DANE. Si bien la capital antioqueña no figuró entre las ciudades con mayor inflación del país, los hogares ya venían sintiendo el impacto de incrementos en arriendos, comidas fuera del hogar y el transporte urbano. Este panorama plantea un inicio de 2026 aún más desafiante, pues el aumento de los alimentos frescos, muy supeditados a la oferta agrícola y a los vaivenes climáticos, anticipa que el costo de vida seguirá representando un reto significativo para las familias.
¿Qué factores inciden en la volatilidad de los precios de los productos agrícolas?
Esta pregunta surge a partir del comportamiento observado en el mercado durante las primeras semanas de 2026, donde los precios de los alimentos han presentado fluctuaciones notables. Los consumidores y los analistas económicos suelen inquietarse por los elementos que empujan estos aumentos, ya que tienen repercusiones inmediatas sobre el presupuesto familiar y la inflación general.
Con base en la información compartida por el reporte del SIPSA y por expertos del sector, como el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, la volatilidad en estos precios se relaciona fundamentalmente con factores de oferta —como las decisiones de siembra en cultivos de ciclo corto—, las condiciones climáticas, la reducción en los volúmenes de recolección y la logística del transporte. Además, la demanda estacional, especialmente tras periodos de alto consumo como el fin de año, tiende a ejercer una presión adicional sobre los precios al consumidor final.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO