La moda infantil en Colombia acaba de perder a uno de sus grandes protagonistas. Se trata de la marca EPK, que en su mejor momento llegó a facturar $ 167 mil millones en 2018 con 70 tiendas en el país, y que recientemente anunció su liquidación luego de un arduo y fallido proceso de reorganización empresarial.
La decisión fue confirmada por la Superintendencia de Sociedades, que determinó que la compañía no logró superar sus dificultades financieras, dando fin a la operación de una marca que vistió a millones de niños colombianos desde 2005.
Fundada en Venezuela en 2001 y expandida a más de 67 países, EPK fue un referente de moda infantil que combinaba diseños contemporáneos, precios accesibles y un posicionamiento aspiracional. Sin embargo, tras años de disputas jurídicas, conflictos internos y desbalances financieros, la compañía terminó en un proceso de liquidación judicial bajo la Ley 1116 de 2006.
¿Qué pasó con EPK en Colombia y por qué será liquidada?
A continuación, presentamos seis razones que explican este desenlace.




Razón No.1 Conflictos entre los fundadores de la marca.
El origen de EPK se remonta a la sociedad entre el venezolano Álvaro Roche Cisneros y el francés Patrick Leret, quienes en 2001 iniciaron la marca con gran éxito en Venezuela y mediante franquicias en varios países, incluido Colombia. No obstante, desde 2012 surgieron disputas legales por presuntas irregularidades en los estados financieros presentados por Leret entre 2008 y 2011.
El conflicto escaló y, aunque en 2014 un juez en Caracas desestimó las pretensiones de Roche, la relación entre los socios quedó fracturada. Esta pugna debilitó la unidad de la marca en sus mercados internacionales y generó un ambiente de desconfianza que terminó afectando la explotación de EPK en Colombia, donde la familia Tcherassi tenía la representación. En un sector donde la confianza entre licenciante y franquiciado es vital, estas disputas marcaron el inicio de un deterioro estructural.
2. Contratos verbales de franquicia sin sustento jurídico sólido.
En 2006, Samuel Tcherassi, junto con Roche y Leret, creó en Colombia la sociedad Inversiones Plas Iniciales (hoy EPK Kids Smart), para manejar la operación de la marca en el país. Sin embargo, el contrato de franquicia fue pactado de manera verbal con EPK Brands, sin un marco jurídico escrito que blindara a las partes.
Con el paso del tiempo, esta debilidad contractual se convirtió en un serio problema, ya que la marca fue transferida por Leret a otra sociedad (Bridgewood Capital Inc), en la que tenía mayor participación, lo que debilitó los derechos de sus socios originales. El vacío legal dejó a la operación colombiana expuesta a litigios y restricciones para explotar la marca, lo que terminó afectando la estabilidad de la cadena de tiendas en Colombia.
3. Endeudamiento insostenible y deterioro financiero
Aunque en 2018 EPK alcanzó su punto más alto de facturación en Colombia, la compañía no logró sostener su crecimiento frente a la realidad de un mercado altamente competitivo y exigente. Según los estados financieros reportados a diciembre de 2023, Akmios S.A.S., sociedad propietaria de la marca en Colombia, mostraba activos por $70.673 millones frente a pasivos por $174.304 millones.
Este nivel de endeudamiento, que más que duplicaba sus activos, hizo inviable la recuperación empresarial. La falta de liquidez para atender obligaciones con proveedores, acreedores y el sistema financiero precipitó la solicitud de reorganización en la Superintendencia de Sociedades, que finalmente concluyó en la orden de liquidación judicial.
4. Pérdida de relevancia competitiva en el retail infantil.
El sector de moda infantil en Colombia ha experimentado una fuerte transformación en la última década. El ingreso de nuevas marcas internacionales, el fortalecimiento de cadenas locales en medio de un ecosistema de confección de microempresarios han presionado los márgenes de rentabilidad.
EPK, que en su momento logró posicionarse como una marca aspiracional y de alcance masivo, no supo adaptarse con rapidez a estos cambios. La pérdida de dinamismo en la propuesta de valor, sumada a la falta de innovación en experiencias de compra, debilitó su competitividad. A esto se sumó la expansión del comercio electrónico, donde la marca no alcanzó una estrategia sólida para competir frente a gigantes que dominaron el canal digital.
5. Problemas de gobernanza y reputación
El prolongado conflicto entre fundadores, la ausencia de reglas claras en la estructura societaria y los cuestionamientos alrededor de la transferencia de la marca golpearon la reputación de EPK.
En la industria de la moda, donde la confianza, la imagen y la identidad de marca son activos estratégicos, los problemas jurídicos internacionales afectaron la percepción tanto de inversionistas como de consumidores. Para el empresario Samuel Tcherassi, con un apellido de gran peso en el sector moda de Colombia —su hermana Silvia Tcherassi es referente mundial de la alta costura—, mantener una operación ligada a una marca con tantas controversias no resultaba sostenible a largo plazo.
(Vea también: Dollarcity dio nuevo anuncio sobre sus tiendas y Colombia es clave en la decisión)
6. Imposibilidad de ejecutar una reorganización efectiva
Finalmente, aunque la compañía acudió a los mecanismos legales de insolvencia para intentar reestructurar su deuda, el esfuerzo resultó insuficiente. La Superintendencia de Sociedades concluyó que la empresa no logró demostrar la viabilidad de continuar en el mercado, por lo que ordenó la liquidación judicial.
Según el superintendente Billy Escobar, la decisión busca “salvaguardar el orden económico, proteger los activos de la empresa y permitir que los acreedores recuperen, en la medida de lo posible, sus derechos”. En otras palabras, la complejidad de las disputas societarias, sumada al tamaño de los pasivos, hacía imposible un proceso de reorganización exitoso.
EPK cierra en Colombia y habrá impacto en la historia del retail
La liquidación de EPK cierra un capítulo importante de la moda infantil en Colombia. La marca, que vistió a millones de niños y alcanzó presencia en más de 67 países, deja una huella en la memoria del consumidor y un caso de estudio para el retail nacional. Su trayectoria enseña que, en un sector tan dinámico, la solidez jurídica, la innovación constante y la disciplina financiera son pilares fundamentales para garantizar la perdurabilidad empresarial.
Aunque hoy el proceso de liquidación apenas comienza, y los acreedores deberán entrar a reclamar lo que les corresponde, la historia de EPK quedará como un ejemplo de cómo los conflictos societarios y la falta de blindaje contractual pueden desmoronar, en pocos años, lo que alguna vez fue un modelo de éxito en el retail infantil.
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