Bogotá es una ciudad de costumbres, pero también de despedidas inevitables. Esta semana, el paisaje emocional del centro y de la movida alternativa bogotana sufrió un golpe doble. Dos establecimientos que no solo vendían productos, sino que construyeron comunidad durante más de dos décadas, bajan sus persianas definitivamente. Un adiós que se resume en una frase que inunda las redes sociales: “Gracias por estos 23 años”.
Para los que caminan el centro histórico, Gostinos (ubicado en la emblemática Macarena) era mucho más que un restaurante de pescados y mariscos. Era el refugio de los oficinistas, periodistas y estudiantes que buscaban un sabor de costa en medio del frío capitalino. Durante 23 años, sus mesas fueron testigos de primicias periodísticas, cierres de negocios y almuerzos familiares.
Por otro lado, la nostalgia se viste de negro con el cierre de Rockgotá. Más que una tienda de ropa, este lugar se consolidó como el templo de los accesorios, las camisetas de bandas y la estética que definió a toda una generación de rockeros en la capital. Entrar a Rockgotá era encontrar ese parche o esa chaqueta que no estaba en ningún otro lado; era el punto de encuentro de una subcultura que hoy ve cómo uno de sus pilares físicos desaparece.
Su última decisión fue el cierre de la tienda ubicada en el centro comercial Galerías, que estará funcionando hasta el próximo 18 de enero. Pese a ello, el negocio mencionó que continuará a través de servicio online.
Analistas sugieren que estos cierres son síntoma de un cambio de ciclo en el que los negocios “de tradición” luchan por mantenerse vigentes frente a una economía capitalina que en 2026 exige digitalización total y costos operativos reducidos.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO