La aguda crisis fiscal que atraviesa el país, sumada a la inmensa carga financiera que dejó el devastador terremoto del pasado 10 de agosto, ha comenzado a generar intensos debates económicos sobre cómo fondear la costosa reconstrucción nacional. En este escenario, el presidente de ANIF, José Ignacio López, lanzó una advertencia que pone los pelos de punta a los contribuyentes: un posible incremento temporal de un punto porcentual en el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) podría convertirse en una alternativa, aunque dejó en claro que esta medida solo debería contemplarse como un último recurso si el Gobierno agota todas las demás fuentes de financiación en el gasto público.
Durante su intervención en el 13° Foro de Energía de Andeg, López detalló que las cuentas públicas del país enfrentan un panorama sumamente complejo. Mientras ANIF proyectaba inicialmente un déficit fiscal del 6,5 % del PIB para la vigencia actual, las estimaciones del nuevo ministro de Hacienda sitúan el hueco fiscal entre el 7 % y el 8 %. Este grave desbalance reduce al mínimo el margen de maniobra del Estado, obligando a priorizar la eficiencia antes de pensar en una mayor tributación corporativa o en alivios masivos a las empresas. “La olla no está raspada, tiene un hueco”, sentenció el líder del centro de estudios al criticar las obligaciones acumuladas dejadas por la administración anterior.
Antes de siquiera poner sobre la mesa la opción de tocar el bolsillo de los ciudadanos con un tributo adicional, ANIF sostiene que la ruta principal debe ser un recorte drástico y selectivo del gasto público. La entidad calcula que el ajuste necesario podría alcanzar los tres puntos del PIB, focalizándose primordialmente en el presupuesto de funcionamiento y en una revisión rigurosa de los recursos clasificados como inversión, donde se estima que entre el 30 % y el 40 % no corresponden estrictamente a este rubro. Asimismo, el centro de estudios propone agotar mecanismos alternativos como la reorganización presupuestal, los esquemas de obras por impuestos y regalías, y los aportes voluntarios, además de optimizar la focalización de subsidios estatales.
Pese a lo impopular de la medida, el presidente de ANIF admitió que si el Ejecutivo se encuentra “contra la espada y la pared” y no halla otra salida para cubrir las necesidades de la emergencia, respaldaría una receta transitoria con una sobretasa de un punto en el IVA. No obstante, la propuesta viene acompañada de una advertencia histórica: tras el terremoto del Eje Cafetero se implementó un gravamen temporal que terminó volviéndose permanente, un fantasma que el Gobierno actual debería evitar a toda costa mediante candados legales estrictos si decidiera transitar por ese camino.
Finalmente, el análisis macroeconómico presentado por el gremio señala que la presión sobre las finanzas públicas también responde a un profundo desequilibrio en el crecimiento económico posterior a la pandemia. Mientras que el gasto público y el consumo se han disparado por encima de los niveles de 2019, la inversión privada sigue rezagada. Con este panorama, la prioridad inmediata del país no debe ser una reforma tributaria estructural, sino sanear el hueco fiscal, apretarse el cinturón con inteligencia y blindar los recursos destinados a levantar las zonas destruidas por el sismo sin asfixiar la economía nacional.
“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia
La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.
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