En 1995 José Pékerman consiguió su primer gran logro como entrenador: se coronó campeón con la Selección Argentina del Mundial Sub-20 de Catar. Ese torneo no es menor para el balompié gaucho, ya que es recordado como el que marcó el inicio de los años dorados de las selecciones juveniles de ese país, que llegaron a cinco mundiales Sub-20 en un periodo de 12 años.

Para el técnico argentino ese título fue el que hizo que el presidente de la Asociación de Fútbol de Argentina de ese entonces, Julio Grondona, le depositara su entera confianza para conducir el rumbo de los equipos juveniles por varios años y después la selección absoluta entre 2004 y 2006.

Catar fue tan especial para Pékerman que bautizó a un perro que tuvo en su hogar con el nombre de ese país. El entrenador siempre fue esquivo ante la posibilidad de tener una mascota por esos años, pero su hija aprovechó que él estaba fuera del país para adoptar un cachorro. De regreso a casa, con la felicidad por el título, Pékerman no tuvo más remedio que aceptar la llegada del perro a su hogar.

“Mi hija menor, Ivanna, no había tenido (perro) nunca. Ella siempre insistía trayendo un cachorrito de la calle, pero se encontraba con nuestra negativa. Hasta que el día de la final mi mujer, que estaba con los nervios del partido, aceptó un poco para que no la molestara mientras se jugaba. Y ahí quedó… Cuando llegué me la presentaron y la bautizamos por lo que había significado ese Mundial”, recordó el argentino de 70 años en una entrevista con el diario Olé.

Ahora Pékerman está respetando la cuarentena en su domicilio en Argentina, país que como Colombia está desde mediados de marzo con esa restricción a la movilidad.