Escrito por:  Redacción Fútbol
Jun 7, 2026 - 9:08 am

A pocos días del inicio del Mundial de 2026, Estados Unidos enfrenta cuestionamientos por varios incidentes relacionados con el ingreso de delegaciones extranjeras al país, situaciones que han generado malestar en algunas federaciones y que incluso han provocado acusaciones de trato discriminatorio.

La controversia más reciente fue protagonizada por Irán. La delegación de ese país denunció que varios de sus integrantes no recibieron los visados necesarios para ingresar a territorio estadounidense, pese a que la selección ya tiene programados sus partidos de la fase de grupos en ciudades como Los Ángeles y Seattle.

Aunque las autoridades estadounidenses confirmaron la expedición de visas para los futbolistas y el personal considerado esencial para la competencia, la representación diplomática iraní aseguró que una parte importante de su equipo administrativo y directivo quedó por fuera de las autorizaciones migratorias.

Entre las personas que, según medios iraníes, no habrían obtenido el documento de ingreso se encuentra Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol. Además, reportes procedentes de Turquía indican que al menos 15 integrantes del equipo administrativo tampoco recibieron autorización para viajar.

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La situación obligó a la selección iraní a modificar sus planes de preparación. Inicialmente, el equipo tenía previsto establecer su campamento base en Tucson, Arizona. Sin embargo, la incertidumbre sobre los visados llevó a que finalmente trasladara su concentración a Tijuana, en México, cerca de la frontera estadounidense.

Pero Irán no ha sido la única delegación afectada por dificultades migratorias.

La selección de Irak también vivió momentos de tensión tras su llegada a Estados Unidos. Aymen Hussein, delantero estrella del combinado iraquí y autor del gol que aseguró la clasificación al Mundial, fue retenido durante aproximadamente siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago.

De acuerdo con información divulgada por Reuters, las autoridades migratorias sometieron al futbolista a un extenso interrogatorio y revisaron su teléfono celular para verificar su identidad. Al parecer, el problema se originó por una posible confusión con otra persona que tendría el mismo nombre y sería buscada por las autoridades.

Aunque Hussein finalmente pudo ingresar al país, otro integrante de la delegación no tuvo la misma suerte. Se trata del fotógrafo oficial de la selección iraquí, Talal Salah, quien también fue retenido durante varias horas, sometido a controles similares y posteriormente recibió la negativa para entrar a Estados Unidos.

Estos episodios se producen en medio de un contexto político complejo marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses y por las tensiones internacionales derivadas de los conflictos en Oriente Medio.

A pocos días de que comience la Copa del Mundo, los casos de Irán e Irak han despertado preocupación entre aficionados y dirigentes deportivos, quienes consideran que los procesos migratorios deberían facilitar la participación de todas las delegaciones clasificadas y garantizar condiciones equitativas para los países que competirán en el torneo más importante del fútbol mundial.

Mientras el campeonato se acerca, las decisiones migratorias adoptadas por Estados Unidos ya generan debate y amenazan con convertirse en uno de los primeros focos de polémica antes del pitazo inicial del Mundial 2026.

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