En las imágenes que recoge el siguiente trino se observa cuando uno de los seguidores de Diego Armando Maradona, quien falleció el miércoles 25 de noviembre a los 60 años, quiso acercarse demasiado al coche fúnebre que transitaba a por lo menos 70 km/h:

Como se ve en el video, el imprudente seguidor de Maradona estuvo a milímetros de ser arrollado por el coche fúnebre, e incluso pudo haber sido golpeado por alguna de las motos de la policía que acompañaban la caravana, que se movía por una autopista.

El cuerpo del exfutbolista estuvo en cámara ardiente en la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, y luego fue trasladado al cementerio de Bellavista para ser enterrado junto a sus familiares, señala el diario El Español.

Durante el funeral, fue tanta la afluencia de aficionados que obligaron a cerrar las puertas del recinto donde se encontraba el féretro de Maradona, por lo cual se generó caos y enfrentamientos entre los asistentes que no alcanzaron a pagar el último tributo a su ídolo y la policía, que tuvo que acudir al gas pimienta para ahuyentar a la multitud.

Restos de Diego Armando Maradona están enterrados junto a los de sus padres

Los restos del ídolo del fútbol fueron inhumados al anochecer del jueves en medio de los más allegados al exfutbolista, lo que contrastó con el multitudinario y caótico velorio en la Casa Rosada.

Este trino con un video desde un dron muestra el momento en que llega al cementerio el coche fúnebre que poco antes casi atropella al inconsciente peatón:

El portal de TyC Sports detalla que la posibilidad de que el hincha fuera atropellado fue alta, pues se comprobó que con su cuerpo alcanzó a tumbarle el espejo retrovisor del lado del pasajero al coche fúnebre, que voló en pedazos por el asfalto.

El medio dice que el hincha esperaba en medio de la autopista, segundos antes, a que pasara el cortejo fúnebre que por fortuna para él no lo atropelló.

Por su parte, el diario ADN Sur confirma que el cortejo se movilizaba a más de 70 km/h y que a esa velocidad los policías de las motos solo atinaron a mirar al hombre con asombro y seguir su camino.