La conclusión del estudio, según Bloomberg, es que los viajeros que ocupaban las sillas de ventanilla en la parte media de la cabina de clase económica tuvieron el mayor riesgo de contraer el coronavirus, pues allí iba sentada la mayoría de afectados.

Dice el estudio que uno o varios pasajeros habrían contraído el COVID-19 previamente, en un crucero, y abordaron el vuelo QF577, una aeronave tipo Airbus A330 con 243 pasajeros, que en marzo pasado cubría la ruta entre las ciudades australianas de Sídney y Perth, que dura 5 horas, recoge el medio.

El medio también señala que quienes ya traían el virus se sentaron en el centro y la parte trasera de la aeronave, pero los 11 nuevos casos sí se sentaron en la parte media, únicamente; y de los 11 pasajeros mencionados, 7 estaban sentados en sillas junto a la ventanilla.

Respecto de la seguridad en los vuelos, la autoridad de aviación IATA asegura que el riesgo de contraer el virus durante un vuelo es del 1 %: “Es más difícil contraer coronavirus en un avión que en un centro comercial”, cita el India Express, aunque se entiende que esta entidad es una de las partes interesadas en que la actividad aérea regrese a la normalidad.

En contraste, el diario Chicago Tribune destaca el caso de un científico que voló ida y vuelta entre San Francisco, California, EE. UU., y la Florida para visitar a su padre, y quien resultó infectado pese a utilizar tapabocas en casi todo momento, excepto cuando se descubrió la cara durante el vuelo para “tomar un sorbo de agua y comer pretzels”.

El hombre narra que cuando se retiró la mascarilla se sintió relativamente seguro porque vio que los demás pasajeros estaban usando tapabocas.

El rotativo estadounidense informa que las principales aerolíneas de Estados Unidos no han reportado un solo caso de contagio por coronavirus en sus vuelos nacionales pero advierte que estudios recientes sugieren que los aviones podrían ser grandes focos de contagio, pese a que precisamente desde marzo comenzó a ser obligatorio el uso de tapabocas en todo momento durante el vuelo.

Esto parece tener sentido si se considera que la mayoría de los pasajeros que contrajeron coronavirus durante el vuelo de Qantas iban sentados a una distancia de 2 filas de los pasajeros que ya traían el virus, aunque uno de los nuevos casos estaba a seis filas de distancia, dice el estudio citado por Bloomberg.

En su defensa, Qantas Airlines dice que sus protocolos para evitar el contagio a bordo son muy estrictos, pero reconoce que falló en dejar abordar a los que ya estaban infectados con el virus, por no haberles practicado las respectivas pruebas.