Por: DIARIO OCCIDENTE

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 17, 2026 - 10:41 am
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El destino del alma tras la muerte constituye desde hace siglos una de las inquietudes centrales para las tradiciones religiosas y espirituales en diversas regiones del mundo. De acuerdo con la información presentada, muchas culturas y credos han forjado sus propias respuestas sobre lo que sucede al alma cuando se produce el fallecimiento físico, planteando tanto procesos inmediatos como transiciones graduales hacia otra dimensión o estado de existencia.

Al examinar las distintas interpretaciones, es posible notar que algunas creencias sostienen que el alma permanece cerca del cuerpo durante un tiempo definido, lo que evidencia la importancia otorgada al momento de la muerte y a los rituales que la acompañan. Por ejemplo, existen tradiciones populares que proponen que el alma tarda aproximadamente nueve días en separarse por completo del mundo terrenal, periodo considerado fundamental para completar su proceso de transición espiritual o energética, según Infobae.

Desde la óptica del judaísmo, la idea de un tránsito progresivo es igualmente relevante. Como se describe en el artículo, se piensa que durante los tres días iniciales luego de la muerte, el alma se mantiene cercana al cuerpo antes de emprender su ascenso. No obstante, ese vínculo con el mundo material puede mantenerse hasta por un año, etapa en la que el alma cumpliría un ciclo de purificación o aprendizaje antes de alcanzar su destino final.

Por su parte, en el budismo tibetano, en particular entre practicantes avanzados, el fenómeno se vive a través del estado conocido como tukdam. En estos casos, tras el fallecimiento clínico, algunos monjes permanecen durante días en una profunda meditación, lo que indica que el alma no ha partido completamente y conserva cierto grado de consciencia. Este testimonio apunta a la diversidad de experiencias reconocidas como parte de la separación definitiva entre el cuerpo y el alma.

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Otra línea de interpretación relevante es el concepto de “irse a la luz”. Tanto de manera simbólica como literal, según el contexto, este paso se vincula a un tránsito hacia una nueva realidad o nivel de conciencia. Muchas narraciones de personas que experimentan situaciones cercanas a la muerte hablan de sensaciones de flotar, abandonar el cuerpo y aproximarse a una luminosidad intensa. Para varias ramas del cristianismo y del islam, esa luz representa la presencia o guía divina, encargada de conducir al alma hacia el eterno descanso, el juicio o eventuales procesos de renacimiento.

Mas allá de las explicaciones espirituales, la ciencia ha intentado ofrecer enfoques alternativos, especialmente desde la neurología, planteando que las experiencias luminosas podrían corresponder a fenómenos fisiológicos del cerebro en momentos críticos. Sin embargo, para las tradiciones religiosas y millones de creyentes, estas vivencias son testimonio genuino de la existencia de un proceso espiritual profundo.

Finalmente, el símbolo de la luz adquiere un valor transversal en distintas civilizaciones: manifiesta claridad, apertura hacia otra etapa y la llegada a un estado más sereno o evolucionado del alma. Independientemente del credo, la narrativa compartida resalta la existencia de un proceso paulatino y profundamente significativo luego de la muerte.

¿Por qué muchas culturas asocian la luz con el tránsito del alma?

La relación entre la luz y el alma surge recurrentemente en relatos y tradiciones espirituales alrededor del mundo. A menudo, la luz se emplea como símbolo de trascendencia, revelación y protección, lo que refuerza su papel en la representación del paso entre la vida y aquello que viene después.

Este vínculo simbólico no solo sirve para expresar la idea de un cambio positivo o la llegada a un estado superior, sino que también ofrece consuelo a quienes enfrentan la pérdida. Las distintas religiones, al aludir a la luz en sus descripciones sobre la muerte y el más allá, subrayan la esperanza de un destino donde el alma encuentra paz, guía o un nuevo comienzo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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