Como detalló el infectólogo Carlos Álvarez a El Tiempo, la infección se adquiere por contacto sexual, incluido oral y anal, y si no se diagnostica a tiempo puede desarrollar complicaciones severas en la piel y otros órganos.

La infección se produce por la bacteria Klebsiella Granulomatis, también llamada granulona inguinal o granulona venérea. Normalmente habita en la zona intestinal y, cuando se desarrolla, se propaga en la piel de la zona genital y se presenta como una serie de granos, agregó el especialista.

Álvarez explicó que, con el paso del tiempo, esa especie de ‘alergia’ aumenta su tamaño y se crean úlceras (llagas) que crecen, tienen sangre en su estructura (porque se alimentan de su oxígeno) y toman la apariencia de carne viva; los bordes de las heridas se ven como una costra que avanza y ‘carcome’ la piel.

El problema no acaba allí, si la infección no se trata con los debidos medicamentos (antibióticos formulados) o se diagnostica a tiempo, puede crecer en otras zonas del cuerpo; incluso, podría llegar a las encías y disiparse en la sangre.

La mejor forma de evitar su proliferación es mantener prácticas sexuales seguras, no automedicarse y consultar a un especialista en cuanto empiece a percibir alteraciones en sus genitales, pues muchas veces el problema es silencioso y tarda hasta 12 semanas en incubarse, detalló el medio.

Aunque no existen estudios minuciosos sobre la enfermedad, el informativo destacó que se puede presentar tanto en hombres como en mujeres; sin embargo, Medline Plus, sitio especializado en salud, dice que son los hombres entre los 20 y 40 años quienes más la desarrollan.

La revista chilena Obstreticia y Ginecología acotó que la mayoría de casos se han registrado en estratos socioeconómicos bajos de regiones tropicales. En Colombia se documentó un caso, mientras que en Perú, India y Guyana son más comunes; Estados Unidos tiene al menos 100 pacientes con este problema cada año.