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La campaña “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa” impulsa la promoción de loncheras saludables como parte crucial del bienestar y desarrollo de la infancia capitalina. La importancia de una lonchera nutritiva durante la jornada escolar ha sido subrayada por la Secretaría Distrital de Salud, que dirige sus recomendaciones a familias y cuidadores para que puedan empacar loncheras balanceadas que ayuden a reponer la energía gastada en el colegio y fomentar hábitos de alimentación beneficiosos desde edades tempranas. Según la Secretaría Distrital de Salud, la lonchera escolar no sustituye comidas principales como desayuno o almuerzo; su propósito es complementar la dieta diaria con un aporte nutricional que debe representar entre el 10 % y el 20 % del total calórico recomendado al día, siempre considerando las necesidades particulares de niños y adolescentes.
Preparar correctamente la lonchera implica más que seleccionar ingredientes; también requiere promover el desarrollo integral de los menores, respetar sus preferencias alimentarias y afianzar costumbres saludables. La higiene es otro pilar fundamental en este proceso: el lavado de manos, el uso de recipientes limpios y de fácil lavado son medidas esenciales para evitar enfermedades transmitidas por alimentos, una preocupación constante en los entornos escolares.
En cuanto a la selección de alimentos, la recomendación es optar por loncheras variadas que incluyan todos los grupos alimenticios, priorizando siempre opciones frescas y naturales. Las frutas, presentadas enteras o en jugos naturales y acompañadas de frutos secos como maní, almendras o arándanos, encabezan la lista sugerida. Los lácteos y sus derivados —como leche, kumis, yogurt o quesos— aportan calcio y proteínas necesarios para el crecimiento. Para los cereales, existen múltiples alternativas locales como arepa, pan o galletas, así como productos horneados típicos como almojábanas o buñuelos. Las verduras, preferiblemente verdes y amarillas, pueden incorporarse en sándwiches, jugos o preparaciones horneadas. El aporte proteico puede complementarse con carnes, huevo o atún en preparaciones sencillas. El agua, finalmente, debe ser la bebida principal recomendada para acompañar estas comidas.
Una lonchera bien preparada no solo debe ser completa y equilibrada, sino también suficiente y práctica. Además, es aconsejable que los niños participen en la selección y preparación de los alimentos, pues esto refuerza la adopción de hábitos saludables desde el hogar.
La seguridad de los alimentos también depende de la elección adecuada de recipientes y utensilios. La Secretaría Distrital de Salud señala la necesidad de preferir recipientes fáciles de manipular y lavar, así como evitar termos con pitillo debido a las dificultades de higiene. También se recomienda utilizar envases que conserven la temperatura de los alimentos y mantener refrigerados productos cárnicos o lácteos hasta el momento de empacar. El uso de bolsas herméticas o papel aluminio debe limitarse a un solo uso, y es conveniente incluir cubiertos y servilletas cuando sea necesario, pero se debe evitar el vidrio por razones de seguridad.
Con base en estas directrices, la Secretaría Distrital de Salud reitera la invitación a las familias de Bogotá para que refuercen desde la niñez una alimentación saludable, contribuyendo así al bienestar integral a largo plazo.
¿Por qué la manipulación adecuada de los alimentos es crucial en la lonchera escolar?
Dentro de los hábitos de alimentación saludable, la manipulación adecuada de los alimentos ocupa un lugar prioritario para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos, especialmente en un entorno escolar donde la exposición a diferentes agentes contaminantes puede ser alta. Según la Secretaría Distrital de Salud, medidas simples como el lavado de manos, la limpieza a fondo de recipientes y la conservación adecuada de productos perecederos, marcan la diferencia entre ofrecer una lonchera segura o exponer a los niños y niñas a riesgos innecesarios para su salud.
El contexto escolar implica que las loncheras se consumen después de varias horas de haberse preparado, por lo que la selección de envases y la temperatura a la que se conservan los alimentos cobra aún mayor importancia. Al atender a estas recomendaciones, se protege no solo el bienestar inmediato de los escolares, sino que se promueven prácticas de autocuidado y responsabilidad alimentaria desde la infancia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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