Escrito por:  Redacción Vivir Bien
Mar 19, 2026 - 6:45 pm

La intimidad es una dimensión vital del ser humano, pero al llegar a los 60 años, suele convertirse en un tema poco abordado, rodeado de mitos y estigmas que dificultan su reconocimiento como componente clave del bienestar y la autonomía.

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Un reciente estudio hecho por Profamilia y la Fundación Saldarriaga Concha demuestra que, pese a la edad, el deseo sexual sigue presente: el 62 % de los encuestados mayores de 60 años reportó haber tenido relaciones sexuales durante el último año.

El trabajo, titulado ‘Percepciones de la sexualidad en personas mayores’, se llevó a cabo en Medellín, Montería, Manizales y Tunja, y recopiló experiencias de más de 200 personas.

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Los resultados muestran que la intimidad en la vejez continúa siendo activa, emocionalmente significativa y fundamental para la construcción de identidad y vínculos afectivos.

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Brecha de género y estereotipos

Uno de los hallazgos más relevantes es la diferencia marcada entre hombres y mujeres. Mientras el 86 % de los hombres mayores reportó actividad sexual reciente, solo el 43 % de las mujeres lo hizo. Esta disparidad se atribuye a la falta de pareja y a normas sociales que limitan la autonomía femenina.

Además, el 86 % de los hombres considera su vida sexual como muy importante, frente al 37 % de las mujeres.

El estudio también evidencia que los roles de género persisten: el 51 % de las mujeres y el 42 % de los hombres creen que “las mujeres deben complacer sexualmente a los hombres”. Esto demuestra que, incluso en la vejez, la intimidad femenina sigue mediada por expectativas sociales y no por disfrute o decisión propia.

Entre quienes no tuvieron relaciones, el 57 % mencionó la ausencia de pareja como la principal razón, un factor que afecta especialmente a las mujeres debido a su mayor esperanza de vida.

Desafíos en salud íntima y acompañamiento

Pese a su relevancia, solo el 19 % de los encuestados recibió orientación en salud sexual, lo que evidencia la falta de acompañamiento profesional. La información insuficiente, el estigma y el silencio familiar o institucional perpetúan la idea de que en la vejez se renuncia al deseo y la intimidad.

Soraya Montoya, directora ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, señala: “Hablar de sexualidad en la vejez es reconocer un derecho. El reto no es solo romper silencios individuales, sino transformar los imaginarios sociales que limitan la autonomía de las personas mayores.”

Recomendaciones y perspectivas

El estudio propone medidas para mejorar la vivencia de la intimidad en la vejez: formación especializada para profesionales de la salud, protocolos que garanticen la intimidad, campañas de sensibilización y políticas públicas que reconozcan los derechos sexuales de los adultos mayores. También se sugiere crear herramientas educativas adaptadas por género y territorio, fomentando autonomía y bienestar.

Marta Royo, CEO de Profamilia, afirmó: “Los resultados evidencian desigualdades de género que afectan especialmente a las mujeres mayores. Reconocerla abre la puerta a una vejez más informada, autónoma y plena.”

Con este estudio, Profamilia y la Fundación Saldarriaga Concha reafirman su compromiso de visibilizarla en la vejez como un derecho y componente esencial del bienestar, demostrando que deseo, placer e intimidad no tienen fecha de vencimiento.

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