Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Nov 3, 2026 - 1:30 pm
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Cuando usted adquiere libros de segunda mano, no solo encuentra historias para descubrir, sino también posibles visitantes indeseados. Según 'El Magazín Cultural' de El Espectador, plagas como los pececillos de plata, conocidos por buscar materiales ricos en almidón, y los llamados piojos de los libros, suelen alojarse en ejemplares usados. Incluso el moho puede estar presente, sobre todo si los libros han sido almacenados en condiciones de humedad. Es frecuente que quienes compran libros en ventas de garaje, tiendas de segunda mano o en iniciativas de intercambio se topen con estos problemas inesperados.

Frente a esta situación incómoda, Logan Spurgeon, autor de ‘Hinterland’ y ‘Sourwood’, recurrió a un método nada tradicional: el congelador. Motivado por el olor peculiar de varios libros adquiridos, Spurgeon investigó formas de eliminar tanto el mal olor como las plagas. Según su relato, encontrado también en El Espectador, fue recomendado revisar el interior de los libros y cerca de la encuadernación en busca de rastros de insectos. Después, sugirieron mantener los libros en el congelador, lo cual resultó efectivo para erradicar plagas y malos olores.

Este método casero recibió respaldo profesional. Kristi Westberg, jefa interina de preservación y conservación en la Biblioteca, Museo de Arte y Jardín Botánico Huntington, confirmó al mismo medio que la congelación realmente funciona. Sin embargo, precisa que los libros deben colocarse en bolsas selladas antes de ingresar al congelador, para evitar contacto con alimentos y daños por condensación. Recomienda permanecer entre tres y seis días en estas condiciones; de ser muy grave la infestación, puede requerirse una segunda congelación, ya que algunos huevos de insectos sobreviven al frío inicial.

Westberg advierte que congelar solo resuelve las plagas presentes, por lo cual sugiere no almacenar libros en lugares donde la humedad y la temperatura fluctúan, como garajes, áticos y sótanos. Lo ideal es un ambiente con temperatura constante, entre 15,5 y 25 grados Celsius, y humedad relativa del 40 al 60 por ciento. Además, el conservador de libros Jeff Peachey recomienda proteger los ejemplares valiosos en cajas a medida de calidad archivística, que aíslan de la luz y de cambios ambientales.

En Housing Works Bookstore, donde cada libro es revisado antes de ser vendido, el gerente Mike Savage aconseja distinguir daños por moho, asociados a manchas y olor a humedad, de simples signos de antigüedad. Si detecta indicios serios, se recomienda aislar el libro del resto para evitar una posible propagación.

En conclusión, mantener sus libros seguros implica atención a los detalles y, en ocasiones, soluciones creativas pero respaldadas por expertos.

¿Cómo se puede eliminar los insectos de los libros de segunda mano?

La congelación es un método respaldado por profesionales como Kristi Westberg. Basta con meter los libros en bolsas selladas y dejar al menos tres días en el congelador para eliminar plagas. En infestaciones severas, se recomienda una segunda ronda. Este procedimiento actúa sobre insectos presentes, pero no previene futuras apariciones si no se controlan las condiciones de almacenamiento.

¿Cuáles son los signos de moho y daños en libros usados?

De acuerdo con Mike Savage, los signos evidentes de daño por moho incluyen manchas visibles, olor a humedad, páginas pegadas y decoloración. Es importante diferenciar entre olor por antigüedad y por exposición a la humedad, pues este último suele venir acompañado de daños físicos perceptibles. Ante la duda, se recomienda separar el libro afectado.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


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