El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La yuca, conocida científicamente como Manihot esculenta, se ha posicionado como un ingrediente esencial en la cocina latinoamericana, especialmente en países como Colombia. Sus primeros cultivos se remontan a regiones que actualmente forman parte de Brasil y Paraguay. Según la información aportada por El Espectador, la historia del tubérculo indica que la yuca ya se encontraba distribuida tanto en América del Sur como en América Central antes incluso de la llegada de Cristóbal Colón. En diferentes países recibe distintos nombres, entre ellos manioca, casamento, aipim, aipi, guaraní, mandioca, tapioca, guacamota, casabe o casava.
En el uso cotidiano colombiano, la yuca es parte habitual del menú por su versatilidad y disponibilidad. Sin embargo, conservarla correctamente resulta fundamental para aprovechar sus cualidades y evitar desperdicios. Carlos Sánchez, investigador citado por El Espectador, propone dos métodos según el tiempo de almacenamiento deseado.
Para quienes planean consumir la yuca en un corto periodo, como dentro de pocos días, la recomendación es prepararla y guardarla en agua en la nevera. El procedimiento consiste en pelar la yuca, partirla por la mitad, extraer cuidadosamente la vena central (paso esencial para su conservación y sabor), cortarla en trozos y sumergirlos en un recipiente con tapa, lleno de agua. Es importante cambiar el agua cada dos días; así, la yuca podrá mantenerse fresca hasta por una semana.
En cuanto a la conservación por un periodo más prolongado, que puede extenderse hasta seis meses, la alternativa es la congelación. Para ello, se repite la preparación inicial: pelar, partir, extraer la vena y cortar. Luego, los trozos pueden congelarse en bolsas aptas para este fin. Sánchez recomienda un paso extra: cocinar previamente la yuca en agua con sal y aliños al gusto, permitiendo que se enfríe completamente antes de empacarla. Este proceso activa los almidones, potenciando la vida útil del tubérculo.
El secreto radica en la limpieza y preparación exhaustiva: retirar la cáscara y la vena interna. Una correcta manipulación de la yuca garantiza que se conserve adecuadamente, lo que permite su inclusión constante en las diferentes preparaciones culinarias.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo se debe almacenar la yuca correctamente para mantenerla fresca más tiempo?
La yuca debe pelarse, partirse por la mitad y retirarse la vena antes de cortarla en trozos. Para conservarla por pocos días, guárdela sumergida en agua dentro de un recipiente hermético en la nevera, cambiando el agua cada dos días. Si desea almacenarla por meses, congele los trozos en bolsas aptas, preferiblemente después de cocinarlos y asegurándose de que estén completamente fríos antes de empacarlos, según explica Carlos Sánchez en El Espectador.
¿Por qué es importante quitar la vena interna de la yuca antes de almacenarla?
Según los consejos del investigador Carlos Sánchez citados por El Espectador, retirar la vena interna de la yuca es fundamental para evitar cambios en el sabor y contribuir a una mejor conservación. Este paso permite que la yuca se mantenga más fresca y apta para el consumo, tanto si se conserva en agua como si se congela.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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