Por: DIARIO OCCIDENTE

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 23, 2026 - 5:43 am
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Despertar con recuerdos vívidos de sueños no es una experiencia común para todos. Mientras que algunas personas abren los ojos y reviven escenas completas –con diálogos, emociones y paisajes nítidos–, otras emergen del sueño con la mente en blanco, sin vestigios de esas historias nocturnas. Sin embargo, tal como se señala en el artículo de Diario Occidente, la realidad es que todas las personas sueñan durante la noche. La diferencia se encuentra en la capacidad para recordar esas experiencias al despertar.

Contrario a la creencia popular, recordar los sueños no es cuestión de magia ni de tener cualidades extraordinarias, sino de la manera en que mente y cuerpo se conectan durante el ciclo de descanso. El sueño humano se divide en varias etapas y es en la fase REM (siglas en inglés de Rapid Eye Movement, o Movimiento Rápido de los Ojos) donde los sueños suelen ser más intensos y complejos. En esta fase, la actividad cerebral se incrementa y se asemeja mucho a la vigilia, lo que propicia la creación de relatos oníricos llenos de detalles. Sin embargo, la naturaleza efímera del recuerdo de los sueños hace que, si no se presta atención al despertar, estos recuerdos se desvanezcan rápidamente.

La introspección también juega un papel fundamental. Según el mismo artículo, quienes suelen recordar sus sueños tienden a prestar más atención a sus emociones y a reflexionar sobre su mundo interior. Estas personas no necesariamente experimentan una sensibilidad mayor, pero sí demuestran una conciencia más profunda de sus estados internos y de los procesos emocionales que atraviesan. De hecho, el estrés y la ansiedad representan factores determinantes en la calidad y profundidad del sueño. La tensión constante puede provocar un descanso más ligero y una menor capacidad para rememorar las historias nocturnas, un fenómeno común en personas que viven etapas de sobrecarga mental o incertidumbre.

Se destaca también el impacto de la rutina diaria sobre el recuerdo de los sueños. Quienes se despiertan de manera brusca, revisan el celular inmediatamente o se levantan sin pausa, suelen perder la conexión con sus vivencias oníricas. Por el contrario, reservar algunos minutos de quietud tras despertar puede facilitar el acceso a esos recuerdos borrosos, contribuyendo a que la mente capture y comprenda mejor las señales emocionales que los sueños contienen.

Desde una perspectiva psicológica, los sueños no son simples historias sin sentido, sino mecanismos de procesamiento emocional. Según Diario Occidente, a través de ellos la mente organiza experiencias, temores y deseos. Es en momentos de cambios significativos –decisiones, rupturas, transiciones– cuando los sueños pueden hacerse más intensos, vibrantes o memorables. Más allá de su posible interpretación simbólica, soñar con ciertos escenarios –como caer, volar o perderse– no responde necesariamente a sucesos externos, sino a modos en que el inconsciente expresa estados emocionales.

Para quienes no logran recordar sus sueños, esto no implica una desconexión de su mundo interno. La mente sigue soñando, pero el contenido no alcanza la conciencia plena. En todo caso, la habilidad para recordar sueños puede entrenarse: despertar lentamente, evitar distracciones y atender a las primeras sensaciones del día son estrategias que pueden marcar la diferencia. En última instancia, soñar refleja un diálogo sutil que mantenemos con nosotros mismos, y el acto de recordar esos mensajes depende, en gran medida, de cómo habitamos nuestro presente.

¿Existen métodos recomendados para mejorar el recuerdo de los sueños?

Muchas personas desean recordar sus sueños con mayor nitidez, ya sea por curiosidad personal o interés en la interpretación psicológica. Esta inquietud surge especialmente en quienes suelen olvidar rápidamente sus experiencias nocturnas y sospechan que los sueños pueden contener información valiosa sobre su estado emocional.

El artículo de Diario Occidente destaca que el recuerdo de los sueños no es un don inalcanzable. Se sugiere adoptar hábitos como despertar de manera gradual, evitar estímulos inmediatos y dedicar un momento a la introspección apenas al despertar. Estas sencillas acciones pueden fortalecer la memoria onírica y propiciar un mejor conocimiento de uno mismo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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