La joven, quien en ese entonces apenas tenía 11 meses de edad, contó en un hilo de Twitter que quería encontrar a esa compañerita (de la que desconocía su nombre) y por eso pidió ayuda para difundir la foto.

En su publicación, Sara contó que aquella niña nunca la dejaba sola porque, al tener 5 años, era “de las mayores” en el orfanato y debía cuidarla a ella “como una hermana mayor”.

La tuitera señaló que hace muchos años las 2 fueron adoptadas el mismo día, pero por diferentes personas. Su compañerita insistía en que ella debía hacerse responsable de Sara y por eso, antes de que ambas partieran a España para tener vidas separadas, la niña solía escaparse de su hotel para visitar a su protegida.

“El día que tuvimos que irnos definitivamente de China, en el aeropuerto, la niña no paraba de gritar ‘Danyao’ (mi nombre), intentando deshacerse del agarre de sus padres”, añadió Sara.

Aunque los padres de esta joven intentaron mantener el contacto con los de la otra pequeña, estos cortaron toda comunicación y por eso nunca más se volvieron a ver.

Sobre por qué era tan importante encontrar a esa compañerita, Sara manifestó que ella era la única conexión con su pasado, antes de ser adoptada. “No sé nada de mis padres biológicos, ni de ningún pariente. Por favor, ayudadme a encontrarla”, agregó.

Su publicación se viralizó de tal manera, que en poco tiempo logró miles de retuits y cientos de comentarios de personas diciéndole que esperaban el final de la historia. Este llegó 3 días después de compartir su hilo en Twitter.

Con una foto, Sara contó que había encontrado a su compañera de infancia y que su nombre es Alejandra. De acuerdo con Verne, ella ahora tiene 23 años y “trabaja en un centro de capacidad diversa” en Madrid, donde se crió tras salir del orfanato.

El medio indicó que, tras su reencuentro, ellas planean viajar juntas a Wuhan, en donde se despidieron en mayo de 2001.

Esta es la imagen del reencuentro: