Eso lo decidió un tribunal luego de que varios vecinos de Kelly denunciaran que se sentían perturbados por las fiestas que ella armaba, informó Daily Mail.

Ellos aseguraron al medio que las rumbas iban hasta el amanecer y que muchas veces había personas “gritando y gritando”. Incluso, según ellos, sus invitados solían lanzarles piedras a sus casas.

Kelly se defendió de las acusaciones y, en entrevista con el medio británico, manifestó que ella solo organizaba “reuniones sociales” y que apenas invitaba a “un par de amigos”.

Ella añadió que nunca ha tenido un “comportamiento amenazante” y que supuestamente el ruido “no siempre” sale de su casa. Al final, la mujer señaló al rotativo inglés que ella es una “víctima” de las quejas de sus vecinos.

Según Daily Mail, si Kelly viola esta prohibición, se considerará como un delito penal.

Estas son algunas fotos de la mujer: