Gran revuelo ha dejado lo que fue la investidura de Gustavo Petro como el nuevo presidente de izquierda de Colombia, que tuvo una pausa inesperada que rompió el protocolo por cuenta de la espada de Bolívar, un objeto que para el mandatario está lleno de simbolismo. El curioso momento sembró discordia entre el gobierno entrante y el saliente.

“Como presidente de Colombia le solicito a la Casa militar traer la espada de Bolívar . Es una orden del mandato popular y de este mandatario”, dijo Petro en su primera decisión tan pronto tomó juramento ante el presidente del Senado, Roy Barreras, y todo el público presente.

De hecho, solo hasta que el elemento histórico fue llevado a la Plaza de Bolívar, donde se desarrolló el acto, el nuevo mandatario dio su discurso de posesión, ante la mirada atenta de varios mandatarios de la región y del mundo. 

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Dicha espada corresponde al héroe independentista Simón Bolívar y fue robada en 1974 por la guerrilla del M-19, de la que Petro hizo parte, y fue devuelta en 1991 tras el desarme de esa organización.

“Llegar aquí, junto a esta espada, para mí es toda una vida, una resistencia. Esta espada representa demasiado para nosotros”, destacó Petro al ver el objeto que arribó al escenario escoltada por cuatro militares y dentro de una caja de cristal.

Tal fue la repercusión que en Twitter le crearon una cuenta a la espada de Bolívar (@EspadaBolivarCo). El perfil ha tenido mucha repercusión con las publicaciones que hace y ya tiene más de 3.000 seguidores en menos de 24 horas después de la posesión.

“Gracias al presidente Gustavo Petro por darme la libertad. Estaba cansada de estar encerrada”, dice uno de los trinos de la cuenta. 

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.