La noticia que en días pasados dio la gigante automotriz General Motors acerca de que en el 2035 su producto será 100 por ciento eléctrico dejó a la industria boquiabierta por varias razones.

La primera es que una icónica empresa del motor a combustión se da un plazo de 14 años para cambiar en 180 grados la esencia de su negocio original.

La segunda es que una decisión de ese calibre les da impulso, como lo plantea The New York Times, a los fabricantes chinos de partes eléctricas, los principales proveedores de repuestos para autos eléctricos del mundo, como baterías y motores, además de que producirlos allí es mucho más barato que en EE. UU. o en países europeos.

La decisión de GM se da tan solo unas semanas después de que los legisladores chinos dijeran que el país deberá producir solo autos eléctricos a partir de 2035.

Hay que adaptar todo el entorno para los autos eléctricos

Otra nota publicada por el diario neoyorquino señala que estas iniciativas cambian el panorama de los fabricantes de repuestos, los talleres y las mismas calles, que deben ponerse al día para tener suficientes puntos de recarga que suplan las necesidades de un parque automotor como el de Estados Unidos, que a cifras del 2019 llegó a 276 millones de vehículos (casi uno por persona), entre automóviles, buses y camiones, según el portal Statista.

El diario señala que componentes que obligatoriamente tienen que rediseñarse para los vehículos eléctricos van desde las transmisiones, hasta los rines, los neumáticos y los frenos para que haya mayor eficiencia en el consumo y en el comportamiento del auto en diferentes terrenos y climas.

El peso de las baterías es uno de los aspectos que los fabricantes de llantas, rines, frenos, ejes y suspensiones deben tener en cuenta, sin dejar de lado el componente aerodinámico, que incluye los parabrisas, los espejos laterales, el chasís y el ruido del viento y el de las llantas sobre el pavimento.

Las llantas, adicionalmente, deben ofrecer menor resistencia al rodamiento sin sacrificar el agarre en las curvas y en las maniobras de emergencia y la seguridad al frenar.

El arranque de un motor eléctrico, comparado con el de un motor diésel o de gasolina, es mucho más agresivo e inmediato, lo que ofrece un desgaste mayor para las llantas.

En Colombia, por su parte, ya se comienzan a vislumbrar algunos cambios en los hábitos de consumo de los conductores, si se tiene en cuenta que la intención de compra ‘online’ subió un 90 % durante la pandemia.

El siguiente video del CES, la feria tecnológica más importante del planeta, que se realiza en enero, muestra los planes de GM de su futuro eléctrico: