Twitter dio el primer paso y ocultó el tuit de Donald Trump con una advertencia de que violaba las reglas de esa red social “sobre la difusión de información engañosa y potencialmente dañina relacionada con la COVID-19”, aunque lo mantuvo accesible si se hace clic sobre él por su “interés para el público”.

Esta es una estrategia que Twitter ya ha seguido en varias ocasiones con mensajes del mandatario desde que en mayo empezó a verificar y colocar alertas junto a los contenidos compartidos por Trump, que tiene en la plataforma del pájaro azul su red social favorita.

A la decisión de Twitter le siguió la de Facebook, que fue aún más drástico y eliminó completamente el mensaje al considerar, según indicaron desde la empresa en un comunicado, que se trataba de “información incorrecta sobre la severidad de la COVID-19”, publica el diario The Wall Street Journal.

El mensaje compartido por Trump era el siguiente: “¡La temporada de gripa se acerca! Mucha gente todos los años, algunas veces más de 100.000, y pese a la vacuna, muere de la gripe. ¿Vamos a cerrar nuestro país? No, hemos aprendido a vivir con ella, justo como estamos aprendiendo a vivir con la COVID, en la mayoría de poblaciones mucho menos letal”.

La parte que las redes consideran que no se ajusta a la realidad es la final, en que el presidente asegura que la COVID es “mucho menos letal” en la mayoría de poblaciones que la gripa.

La mayoría de estudios científicos apuntan a que todo parece indicar que el grado de letalidad de la COVID-19 (es decir, el porcentaje de fallecidos con respecto al total de infectados) es superior al de la gripa, aunque la cifra exacta no se podrá conocer hasta dentro de varios años, cuando se hayan podido llevar a cabo investigaciones exhaustivas, se disponga de todos los datos y se conozca mejor la enfermedad.

Trump respondió a las acciones de Twitter y Facebook con un nuevo mensaje en el que llamó a eliminar las protecciones legales de las que disfrutan las grandes plataformas de Internet bajo la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996.

Esa sección indica que las grandes compañías de Internet están exentas de casi cualquier consecuencia legal resultante de los contenidos publicados en su plataforma e incluso de sus propias decisiones de eliminar contenidos, porque se supone que son meros intermediarios o canales.