Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 25, 2026 - 11:03 am
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El arte, en ocasiones, es mucho más que estética o color; puede ser un vehículo de memoria, resistencia y diálogo entre culturas. Así lo expresa un artista perteneciente al pueblo Murui-Muina, conocido también como Uitotos, quien, guiado por sus raíces y tradiciones ancestrales, ha dedicado su obra pictórica a transmitir saberes milenarios y reflexionar sobre la relación entre naturaleza, territorio y sociedad. De acuerdo con su testimonio, recolectado en entrevista, su propuesta artística se distingue por el uso de técnicas tradicionales y materiales autóctonos de la Amazonía, como el mambe. Este último se produce a partir de la hoja de coca, una planta considerada sagrada por su pueblo, que tras un proceso de tostado y pulverización se integra -en combinación con caucho- en el lienzo. Para este artista, el trabajo con mambe no solo es un recurso pictórico; representa un vínculo ceremonial y espiritual con su tierra y con sus abuelos, quienes preparan el mambe específico para su pintura y otro que emplea para concentrarse y conectarse con la selva.

La profundidad de su obra se manifiesta en la exploración de temas como la historia de la región del Amazonas, marcada por bonanzas y economías extractivistas -como las del caucho-, pero también por el conflicto armado y el impacto del narcotráfico en los territorios indígenas. A través de estos relatos visuales y simbólicos, el artista busca rebatir la estigmatización de la hoja de coca, resaltando su valor como fuente de conocimiento, resistencia y medicina tradicional, ajena a la narrativa criminalizada impuesta desde fuera de su contexto cultural. Además, subraya la relevancia de la maloka, espacio central para los pueblos indígenas, donde la memoria colectiva y la sabiduría ancestral se mantienen vivas y se transmiten entre generaciones.

Según el propio artista, la decisión de expresarse a través del arte proviene de una convicción nacida en la familia y en la tradición oral de su pueblo. Para él, compartir la cosmogonía y los conocimientos Murui-Muina es un mandato recibido en espacios de sueños y visiones, propios del ejercicio del mambeo, ritual de concentración y pensamiento. Así, asume la responsabilidad de mostrar al mundo la riqueza de la cultura amazónica, promoviendo el reconocimiento y la contemporaneidad de prácticas, saberes, danzas y rituales que, con frecuencia, son incomprendidos o estigmatizados en la sociedad colombiana.

Durante su proceso de formación, el artista emigró a Bogotá con el propósito inicial de estudiar Ciencias Políticas, disciplina que considera crucial para la defensa de los derechos indígenas. Sin embargo, su camino académico se desplazó hacia la Arqueología en la Universidad Externado, allí profundizó su apreciación por el valor cultural de su propia historia. Una eventual apendicitis, que lo obligó a regresar temporalmente a la selva, lo llevó a reafirmar su llamado artístico, regresando después a Bogotá y continuando su misión de difusión cultural. Posteriormente, visitó museos europeos donde observó objetos sagrados de su comunidad, lo que le provocó una reflexión crítica sobre el desarraigo y el destino de su herencia cultural.

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El mensaje que este artista desea transmitir con sus obras es claro: la necesidad de escuchar y valorar los conocimientos y aportes de los pueblos indígenas en la construcción de un país más equilibrado y sostenible. Expresa la importancia de la hospitalidad y el intercambio de saberes en la maloka, e insiste en la inclusión real de las voces y saberes indígenas en los escenarios nacionales e internacionales, rechazando cualquier forma de discriminación o silenciamiento.

¿Qué es la maloka y por qué tiene tanta importancia para el pueblo Murui-Muina?

La maloka, según el testimonio del artista, representa mucho más que una estructura arquitectónica tradicional. Se trata de un espacio central para la vida social, espiritual y de transmisión de conocimientos en las comunidades indígenas del Amazonas. Allí, se llevan a cabo rituales, bailes, cantos, reuniones y enseñanzas fundamentales para la preservación de la memoria colectiva y la sabiduría ancestral.

Su relevancia radica en ser el lugar donde se resguarda la cosmogonía -la visión del universo según el pueblo Murui-Muina- y desde el cual se entiende el territorio y la naturaleza como partes integrales del bienestar y el equilibrio. Por eso, el artista considera que los modelos urbanos modernos deberían mirar hacia la maloka como ejemplo de armonía y respeto hacia la tierra, en contraste con las infraestructuras artificiales que predominan en las ciudades actuales. ¿Es posible recuperar ese equilibrio en el diseño y la vida urbana?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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