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Airbus, uno de los mayores fabricantes de aviones del mundo, emitió recientemente una notificación urgente relacionada con la seguridad de la familia de aviones A320. Según información detallada por El Espectador, la advertencia se originó luego del análisis de un incidente ocurrido el 30 de octubre en un vuelo de la aerolínea JetBlue, que cubría la ruta entre Cancún, México, y Newark, Estados Unidos. Durante el trayecto, se presentó un problema en el control de vuelo acompañado por una súbita caída de altitud, lo que forzó a la tripulación a desviar la aeronave y aterrizar de emergencia en Tampa, Florida. El evento dejó a varios pasajeros heridos y motivó la apertura de una investigación por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
Como resultado del análisis, Airbus comunicó la necesidad de actualizar de manera inmediata el software de cerca de 6.000 aviones A320, al descubrir que la radiación solar intensa puede corromper datos críticos involucrados en los sistemas de control de vuelo. El Espectador señala que, en respuesta a esta preocupación, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA, por sus siglas en inglés) emitió una directiva de emergencia para ejecutar las medidas técnicas necesarias en las aeronaves afectadas, anticipando posibles interrupciones en los horarios de vuelo y advertencias de inconvenientes para los pasajeros.
En Colombia, el impacto es notorio. Avianca, la principal aerolínea del país, notificó que el 70% de su flota estará temporalmente fuera de servicio para cumplir con esta actualización exigida. Con ello, la compañía anticipa “disrupciones significativas” en su operación durante al menos diez días y, por ese motivo, suspendió la venta de boletos para vuelos hasta el 8 de diciembre, priorizando la reubicación de los pasajeros afectados. La Aeronáutica Civil Colombiana (Aerocivil) ordenó la inmovilización de los modelos involucrados a partir del 29 de noviembre, hasta completar los trabajos requeridos por Airbus.
El trasfondo técnico de la situación, citado por la EASA, se encuentra en los efectos que la radiación solar y galáctica ejercen sobre los equipos electrónicos de las aeronaves. Un “Efecto de Evento Único” (SEE, por sus siglas en inglés) sucede cuando partículas energéticas, tales como protones o neutrones, impactan dispositivos sensibles, causando errores operativos que pueden comprometer los sistemas de a bordo.
Los SEE son más frecuentes en vuelos a grandes altitudes y latitudes extremas, debido a la concentración y el flujo intenso de radiación en esas áreas. La EASA subraya que eventos como las erupciones solares incrementan la cantidad de partículas que alcanzan la atmósfera, elevando el riesgo de fallos electrónicos. Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA han confirmado que en 2025 se espera el máximo de actividad solar en el ciclo actual, acentuando la preocupación de los organismos reguladores.
La situación revela la compleja interacción entre la tecnología aeronáutica y los fenómenos naturales, así como la necesidad de actualizar permanentemente los sistemas ante nuevas amenazas identificadas. Para pasajeros y operadores aéreos, esta contingencia implica adaptarse a cambios imprevistos en los itinerarios.
¿Qué es un Efecto de Evento Único (SEE) y por qué es relevante en la aviación moderna? Comprender el funcionamiento del SEE es esencial en la industria aeronáutica, ya que se refiere a los cambios operativos que pueden experimentar los sistemas electrónicos cuando son impactados por partículas de alta energía que provienen de la radiación solar o galáctica. La relevancia radica en que este tipo de alteraciones puede afectar componentes críticos de vuelo y, como ocurrió con los aviones A320 de Airbus, llegar a comprometer la seguridad de los pasajeros y la operación de la aeronave.
La mitigación de estos riesgos implica investigaciones permanentes por parte de los fabricantes y la adopción de medidas preventivas, tal como la actualización de software indicada en el caso reciente. A medida que aumenta la actividad solar, las aerolíneas y autoridades regulatorias deben permanecer alertas y comunicar oportunamente las acciones necesarias para proteger al público y mantener la integridad de las operaciones aéreas. ¿Deberían las aerolíneas planificar actualizaciones periódicas ante futuras variaciones de la actividad solar?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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