La garantía de los vehículos es la obligación (temporal y solidaria) a cargo del productor (“la marca”) y del proveedor (“el concesionario”) de responderle al consumidor durante cierto tiempo o kilometraje por aquello que le ofreció sobre su idoneidad, calidad y seguridad y por lo que establecen los Reglamentos Técnicos de ciertos componentes.

Cuando se vence la garantía por tiempo o kilometraje (generalmente por tiempo más que por kilometraje) cesa la obligación del productor y del proveedor de reparar sin costo los defectos de fabricación, siempre que estos existan y no se deba al mal uso del producto o al hecho de un tercero, etc, etc.

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Dentro del año siguiente al vencimiento de la garantía el consumidor puede reclamar que le reparen el defecto que reportó estando vigente, que no haya quedado solucionado definitivamente.

Generalmente los proveedores, e incluso las marcas, rechazan su solicitud porque el fabricante en el extranjero no sabe de esas minucias, y para él vencida la garantía se acaba el compadrazgo, y no pone ni un dólar, ni un euro, ni un yen, ni un yuan para costear la reparación del defecto por garantía.

Y ahí viene la pregunta, ¿cuándo se debe demandar ante la Superintendencia de Industria y Comercio para que ordene que se haga efectiva la garantía?

Es sabido que todos los vehículos, por sofisticados o de buena calidad que sean, al empezar su vida útil pueden fallar al empezar a funcionar en calles y carreteras, lo cual no le gusta ni cinco al propietario del recién adquirido semoviente, que para ellos tiene que ser perfecto, “nada de fallas”.

El concesionario y la marca tienen el derecho y la obligación de corregir los defectos sin ningún costo para el cliente, en los ingresos que sean necesarios para identificar la falla y reparar el vehículo, lo que no siempre es fácil, y mientras tanto hay que mantener en el congelador aquello de que “si se repite la falla …” hay que cambiar el producto o devolver el parné, porque no estamos hablando de trompos o cometas.

Sin embargo, cuando la falla se repite y se repite el consumidor puede pasar un reclamo directo, y si no le complace la respuesta puede presentar una demanda ante la Superintendencia de Industria y Comercio para que se haga efectiva la garantía.

Hay personas que se aburre más rápido que otras, pero cuando el propietario o usuario del vehículo presenta la demanda justo antes de que se venza la garantía, da la impresión de que quiere sacar partido de la ley, haciéndose cambiar el vehículo o que le devuelvan el precio por el defecto que ha tenido el vehículo, que no le impidió utilizarlo, y eso no luce bien porque si no lo hizo durante tanto tiempo, ¿por qué viene a hacerlo ahora?