En el audio se oye a Dávila conversando con su colega Jairo Lozano y con al menos una periodista más. Allí, el periodista le advierte que la Fiscalía retiraría el principio de oportunidad al que había llegado con el mayordomo de la finca de Sanclemente, que se había hecho responsable por los laboratorios de procesamiento de cocaína encontrados allí.

La conclusión que manifiesta Lozano es que esto se debería a que el hombre se estaba atribuyendo la responsabilidad de todo, por lo que todo apuntaba a que el exdiplomático sí sabía sobre lo que había en su finca. Sin embargo, las críticas a los periodistas radican en que se les oye decir que esto “no se puede decir”.

En un par de trinos publicados la noche del jueves, Dávila dijo que la conversación fue grabada de una llamada mediante la aplicación Zoom en la que intervenían más “compañeros de trabajo”, pero asegura que en ella “no hubo nada irregular y no se encubrió a nadie“, como algunos aseguraban desde minutos antes en redes sociales.

Lo grave aquí es por qué nos grabaron ilegalmente y lo filtraron“, comenta la también columnista de Semana, asegurando que “tratan de manipular una conversación normal de una redacción para distorsionar la verdad”.

La periodista también relacionó el caso con la orden judicial que hace unos días obligó a Semana a eliminar el contenido de unos diálogos familiares interceptados al exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, que serían objeto de reserva sumarial, por presunta violación de su intimidad:

“Nos están cobrando la publicación sin editar del expediente Uribe. Ahora nos presionan con fallos judiciales y hasta nos graban ilegalmente. No nos callarán”, concluyó Dávila.

Así lo escribió la periodista en su cuenta de Twitter: