El primero de ellos no tuvo epicentro en el Meta, sino en Zapatoca, Santander, pero se alcanzó a sentir en Villavicencio, según pudo establecer Pulzo.

El temblor del jueves alcanzó incluso a forzar el cierre de dos túneles que comunican a los Llanos Orientales con Bogotá.

El temblor del viernes tuvo intensidad de 3,9 grados, con 147 kilómetros de profundidad, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano.

Minutos después se registró el segundo sismo, de 2,7 grados de magnitud. Esta vez el epicentro fue en Acacías; el mismo lugar del temblor del jueves, y pese a su profundidad superficial, menor a 30 kilómetros, también alcanzó a percibirse en poblaciones aledañas.

Hasta la madrugada de este sábado no había reportes de daños ni víctimas materiales por estos movimientos telúricos.