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Las más recientes elecciones legislativas en Colombia dejaron en evidencia un retroceso en la representación de la diversidad sexual dentro del Congreso de la República. Así lo demuestra el análisis elaborado por la organización Caribe Afirmativo, centrado en el conteo de votos y la presencia de liderazgos LGBTIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, intersexuales, queer y más identidades) en el Legislativo. El informe resalta que, en comparación con el periodo anterior, las voces abiertamente LGBTIQ+ en los espacios políticos se redujeron de manera notoria.
Durante el periodo 2022-2026, el Congreso contó con siete integrantes abiertamente identificados con la comunidad, entre ellos una senadora y seis representantes a la Cámara, como Angélica Lozano del Partido Verde, María del Mar Pizarro del Pacto Histórico y Mauricio Toro, también del Partido Verde. Sin embargo, para el ciclo 2026-2030, estos liderazgos se ven limitados a dos curules en la Cámara de Representantes y ninguna en el Senado, según los datos citados por Caribe Afirmativo. Esto se da pese a la postulación de varias candidaturas que representaban abiertamente la diversidad sexual, lo que indica que la pluralidad de opciones no se tradujo en resultados concretos.
Mauricio Toro, perteneciente a la Alianza Verde, fue uno de los pocos líderes LGBTIQ+ que obtuvo un escaño, superando los 21.000 votos y reafirmando su agenda política centrada en innovación, economía digital y derechos civiles. A él se suma María del Mar Pizarro, quien alcanzó su puesto en la lista cerrada del Pacto Histórico por Bogotá. Caribe Afirmativo advierte que la pérdida de representatividad en el Senado y la merma en el número total de congresistas abre un debate sobre los desafíos específicos que enfrenta esta población en la arena electoral.
Entre los factores identificados por la organización destacan las dificultades de acceso a recursos económicos, campañas de desinformación y agresiones motivadas por orientación sexual o identidad de género, así como la persistencia de violencia política.
El panorama electoral para las candidaturas diversas se ve además impactado por fenómenos políticos generales. La pérdida de fuerza de partidos como el Verde, incluso con figuras reconocidas como Lozano, se debió en parte a fallas estratégicas. Yann Basset, profesor de la Universidad del Rosario, señala que la autoconfianza de algunos candidatos mermó su visibilidad, al subestimar la importancia de la estructura partidista y la organización interna. Esta falta de cohesión, unida a la complejidad del sistema electoral colombiano —marcado por la presentación de listas cerradas y abiertas, así como coaliciones—, hace que los resultados sean menos previsibles y, en ocasiones, desfavorables para las minorías.
La combinación de obstáculos estructurales y las dinámicas internas de los partidos han propiciado que la representación LGBTIQ+ retroceda. Para Caribe Afirmativo, la legitimidad democrática se fortalece en la medida en que existan mecanismos efectivos para la inclusión. La ausencia o disminución de liderazgos diversos implica la pérdida de perspectivas en la toma de decisiones y, en consecuencia, un reflejo menos fiel de la pluralidad social que existe en Colombia.
¿Por qué es importante fortalecer la representación política de la diversidad sexual en el Congreso colombiano?
El tema reviste un interés central porque la presencia de voces diversas no solo amplía la gama de debates públicos, sino que contribuye a crear leyes que garanticen derechos y oportunidades para todos los sectores sociales. Cuando la pluralidad está presente en el Congreso, se legitiman procesos democráticos y se abre espacio al reconocimiento y respeto a las diferencias. Además, los escenarios con menor representación pueden perpetuar la discriminación o invisibilización de problemáticas específicas, afectando la calidad de la democracia en el país.
La lucha por una mayor inclusión y participación efectiva de la población LGBTIQ+ en la vida política colombiana parte del reconocimiento de los desafíos estructurales existentes. De ahí que promover el acceso equitativo y el debate centrado en propuestas sea vital para avanzar hacia una sociedad donde la igualdad de derechos no solo sea una promesa constitucional, sino una realidad tangible en el quehacer legislativo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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