Así lo reportó la Alcaldía de Bogotá luego de la operación al canal Los Comuneros, en la calle Sexta entre la carrera 24 y la Avenida NQS, que permitió desalojar a más de 175 habitantes de calle.

Estas personas, entre jóvenes y adultos, “aceptaron la oferta social” que les ofrecieron las autoridades distritales, que consiste en trasladarlos a espacios de rehabilitación para que se alejen de las calles, según boletín de la Alcaldía.

“Desde la semana pasada, los ‘Ángeles Azules’ han estado interviniendo el Canal Comuneros, visitándolo, sirviendo a la comunidad y ofreciendo la oferta social del Distrito a todos los habitantes de calle. Garantizaremos nuestra presencia en los barrios y en los parques aledaños”, explicó Gladys Sanmiguel Bejarano, secretaria de Integración Social, citada en el comunicado.

Pero más allá de esta labor social, medios como Noticias Caracol y El Tiempo explicaron que este sector se había convertido en un nuevo foco de inseguridad y de consumo de drogas, pues allí llegaban todo tipo de criminales que tenían azotados a comerciantes y habitantes de la zona.

“Este sector se había convertido en uno de los más peligrosos de la ciudad: atracadores, ‘rompevidrios’ y viciosos se habían tomado el lugar, al punto de que pasar por allí se había convertido en un peligro, del que no era ajeno ni el comercio del sector”, indicó el noticiero, y advirtió que allí se “reubicaron” varios de los habitantes de calle que fueron desalojados de la antigua calle del ‘Bronx’.

Cabe recordar que en este sector, del barrio Santa Isabel, un habitante de calle asesinó de una puñalada a un joven que se negó a darle monedas y lo enfrentó.

En ese punto coincide El Tiempo, y dice que “desde que se acabó la ‘L’ del Bronx en este canal de aguas se ha revivido el fantasma de la miseria humana y de la delincuencia”.

Por fortuna, Policía y Distrito se comprometieron a limpiar la zona y a vigilar que estas personas no regresen a pernoctar allí. De todas formas, ciudadanos entrevistados en medios se mostraron preocupados ya que personas que no acepten la rehabilitación podrían esparcirse por otros puntos de la ciudad, como ocurrió luego de la intervención del ‘Bronx’.