Por: LA CRONICA DEL QUINDIO

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 3, 2026 - 1:42 am
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El Quindío se mantiene en máxima alerta ante la intensidad de la actual temporada de lluvias, que ha impactado de manera significativa a los municipios que ya presentaban condiciones de alto riesgo en meses anteriores. Según lo reportado por las autoridades locales y recogido por Crónica del Quindío, los esfuerzos para contrarrestar los efectos negativos del invierno continúan centrados especialmente en la intervención de las vías terciarias, aquellas rutas rurales sin pavimentar que resultan fundamentales para el acceso y la movilidad de las comunidades más apartadas.

En este escenario, la remoción de deslizamientos y la rehabilitación de carreteras afectadas se han transformado en una prioridad. En el municipio de Génova, el alcalde Diego Fernando Sicua Galvis informó que, mediante un trabajo coordinado entre la Secretaría de Planeación y los operarios de maquinaria amarilla, se logró remover un deslizamiento en el sector de Río Gris Alto tras las lluvias recientes. Sicua Galvis destacó que esta intervención se enmarca en un plan más amplio para mantener la movilidad y evitar mayores afectaciones en la red vial terciaria.

Similar situación se replica en Pijao, donde, según el alcalde John Jairo Gallego Restrepo, las acciones en veredas como El Cinabrio, Río Azul y El Verdal han permitido remover tierra, ampliar el paso vehicular y peatonal y eliminar material vegetal que dificultaba el tránsito. Adicionalmente, las autoridades municipales han redoblado los monitoreos preventivos en zonas previamente afectadas, como Patio Bonito, a fin de responder rápidamente a cualquier emergencia derivada de las lluvias.

En Buenavista, el deterioro de la vía y un muro de contención en el sector Los Sauces, causado por filtraciones de agua debido a un nacimiento cercano, motivó la rápida intervención de la Alcaldía, que ha gestionado la construcción de una nueva cuneta para canalizar las aguas, así como solicitudes ante las autoridades departamentales para levantar un muro de bioingeniería que estabilice el terreno. Según palabras del alcalde Jhon Steban Aristizábal Rendón, estas medidas buscan restablecer un tránsito seguro y prevenir nuevas emergencias, habiendo restringido temporalmente el paso a vehículos pesados como precaución.

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Córdoba también implementó acciones preventivas, incluyendo la tala de árboles con riesgo de colapso y el cierre temporal del camino hacia La Playita y la finca Los Olivos, en coordinación con el gobierno departamental. La restauración de la vía terciaria hacia Pijao contó con el apoyo de la Secretaría de Aguas e Infraestructura y la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo (Udegerd), subrayando la importancia del trabajo articulado para reducir amenazas y garantizar el bienestar colectivo de quienes dependen de estas rutas.

En cuanto al pronóstico y seguimiento del riesgo, la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, citando pautas del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), reportó que siete municipios de Quindío se encuentran bajo alerta naranja, es decir, presentan un riesgo importante, mientras que los cinco municipios restantes permanecen en alerta amarilla o riesgo preventivo. Por otra parte, varias fuentes hídricas, como los ríos La Vieja, el Verde, el Quindío y el Lejos, así como la quebrada La Inglesa, están bajo vigilancia por posibles crecientes súbitas.

De este modo, la coordinación entre alcaldías, organismos departamentales y comunidades se establece como fundamental para afrontar los efectos del invierno, que continúan amenazando la movilidad, la seguridad y la tranquilidad de los habitantes rurales del Quindío.

¿Qué significa una alerta naranja y cómo se diferencia de una alerta amarilla?

La pregunta sobre el significado de las alertas es relevante considerando que tanto habitantes como autoridades deben responder adecuadamente ante las distintas fases de riesgo anunciadas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Una alerta naranja se asocia con un “riesgo importante” y exige preparación inmediata ante posibles emergencias, lo que implica mayor vigilancia y disposición de recursos.

En contraste, una alerta amarilla representa un “riesgo preventivo”, es decir, una etapa de atención y monitoreo en la cual la amenaza es potencial pero no inminente. La correcta interpretación de estas fases resulta indispensable para las medidas de prevención y la toma de decisiones en el territorio, ya que pueden definir la magnitud de la respuesta institucional y comunitaria frente al aumento de las lluvias y sus consecuencias.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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