Esas aglomeraciones, explicó en Citytv Jaime Castellanos —director del Instituto de Virología de la Universidad del Bosque—, se conocen como superdispersores de COVID-19 porque ahí se generan condiciones de aerosoles “muy intensas”.

Significa, gritando, cantando, rompiendo la regla del distanciamiento físico; estando muy cerca, abrazados. El uso de las vuvuzelas y trompetas que generan aerosoles; el compartir botellas. Todas esas condiciones definen un evento superdispersor y un evento de supercontagio”, indicó el experto.

Castellanos, que se refería específicamente a la acumulación de personas que se presentó durante la celebración del título de América de Cali, aseguró en el medio que algunas personas van a empezar a notar los síntomas del COVID-19 en una semana; un porcentaje será asintomático, otro necesitará asistencia médica y uno más pequeño, una UCI.

Sin embargo, advirtió posiblemente esas personas que participaron en las aglomeraciones, particularmente jóvenes, infectarían a sus familiares y esos contagios se verían reflejados en enero, lo que resulta preocupante para el sistema de salud.

Incremento de ocupación de camas UCI en Colombia

La situación resulta preocupante porque la ocupación de camas UCI, que durante los tres meses anteriores fue estable, se disparó durante las celebraciones navideñas, como el día de velitas y las novenas.

En Bogotá, por ejemplo, la ocupación camas UCI para COVID-19 está por encima del 60 %. El panorama es mucho más preocupante en ciudades como Cali y Medellín, donde se supera el 80 %.

En Bucaramanga incluso hay alerta roja hospitalaria por la altísima ocupación de las unidades de cuidados intensivos en la ciudad, y el incremento de casos de COVID-19.

Por lo mismo, tanto las autoridades como los expertos están pidiendo a los colombianos mantener las medidas de bioseguridad y terminar el año con celebraciones pequeñas en casa.