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Antioquia está a punto de dar un paso trascendental en la reactivación de su histórica red ferroviaria. La iniciativa, impulsada por una alianza entre la Gobernación de Antioquia y el Metro de Medellín, contempla una intervención estratégica para avanzar en la construcción de un nuevo corredor de tren, ya sea por el tramo Bello-Barbosa o mediante la consecución de un socio privado dispuesto a financiar la línea completa desde Caldas hasta Puerto Berrío. La más reciente muestra de respaldo político ocurrió el 12 de diciembre, cuando la Comisión de Hacienda y Asuntos Económicos de la Asamblea de Antioquia aprobó en primer debate un proyecto de ordenanza. Este permitiría el compromiso de $1,6 billones en vigencias futuras, suma que sería destinada a financiar la megaobra sin depender de los aportes presupuestales de la Nación, con planes de anualidades de hasta $58.337 millones durante el periodo comprendido entre 2028 y 2056.
El proyecto aún debe afrontar la aprobación en plenaria, pero mientras esto sucede, los equipos técnicos avanzan en los diferentes componentes que dotarán al futuro tren de la funcionalidad necesaria. Entre las entidades determinantes figura el Metro de Medellín, cuyo gerente, Tomás Elejalde, subrayó la importancia del acompañamiento técnico en la elección tecnológica para que la nueva línea sea plenamente compatible con el sistema metro actual. Se ha señalado que la referencia tecnológica la dan los trenes de cercanías alemanes empleados en las líneas A y B del metro, capaces de compartir vías férreas tanto con trenes de carga como de pasajeros.
El énfasis en la compatibilidad obedece a la experiencia internacional, donde ciudades como Madrid, Nueva York o Londres enfrentan dificultades para el tránsito mixto de trenes por la falta de estándares compatibles entre sistemas. Según Elejalde, esto ha llevado a que la Sociedad Promotora Ferrocarril de Antioquia reciba recomendaciones técnicas sobre emplear el mismo gálibo –es decir, las dimensiones máximas admitidas para vehículos y cargas en las vías– y tecnología utilizada por el metro, lo que abriría la puerta para construir y ensamblar trenes compartidos, e incluso consolidar a futuro una posible Alianza Público-Privada (APP).
La visión práctica del proyecto resalta que la compatibilidad tecnológica facilitaría trayectos directos: por ejemplo, viajes desde la estación La Estrella hasta Bello podrían prolongarse hacia Barbosa o, cuando el corredor se extienda, optimizar las operaciones hacia el sur de la región. Además, el mantenimiento y la gestión del material rodante se beneficiarían de la infraestructura existente en los talleres del metro, lo que podría traducirse en una operación más eficiente y menos costosa a largo plazo.
El proceso ha tropezado con diversos obstáculos heredados de administraciones anteriores, principalmente en lo referente a la financiación nacional. La falta de aval del Gobierno Nacional y los cambios en los requisitos técnicos han dilatado la toma de decisiones cruciales. Tras varios intentos, tanto en 2021 como en 2022, de conseguir el apoyo de Bogotá, la Promotora Ferrocarril de Antioquia decidió explorar nuevas alternativas, como priorizar una unidad funcional independiente –el segmento Bello-Barbosa– para acelerar el avance.
Dicho tramo de casi 30 kilómetros tendría un costo estimado de $2,86 billones (valores constantes de 2025), significativamente menor en comparación a toda la línea Caldas-Puerto Berrío, tasada en al menos $17,1 billones, más $5,6 billones adicionales pendientes para enlazar Caldas con La Pintada. El gran reto, según datos de El Colombiano, es encontrar esquemas de financiamiento—como alianzas público privadas—que permitan avanzar pese al incierto apoyo presupuestal nacional, un problema que afecta también proyectos como el metro de Bogotá o el metro ligero de la 80 en Medellín.
¿Qué posibilidades existen para que el tren de Antioquia pueda integrarse plenamente con el sistema de carga regional?
La potencial integración entre el tren de pasajeros y el sistema de carga regional se ha convertido en un asunto central del proyecto ferroviario antioqueño. El Metro de Medellín y la Sociedad Promotora Ferrocarril de Antioquia han destacado la importancia de seleccionar tecnología compatible que permita el uso compartido de la infraestructura, imitando el modelo de los trenes alemanes donde el tránsito de pasajeros y carga por la misma vía es viable, seguro y eficiente.
Esta integración es relevante porque, aunado al objetivo social y de movilidad urbana del tren de pasajeros, la flexibilidad de mover mercancías por el mismo corredor reforzará la economía regional, reducirá costos logísticos y fortalecerá la conectividad departamental sin duplicar inversiones en infraestructura. El desafío radica en afinar los aspectos técnicos y normativos para que, a largo plazo, el ferrocarril de Antioquia se constituya en un sistema multipropósito que beneficie tanto a usuarios como a la industria local. ¿Conseguirá la región dar este salto estratégico e innovador en el transporte sostenible?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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