El grupo político encabezado por el expresidente César Gaviria podría darle la espalda al jefe de Estado y quitarle su apoyo y votos a los proyectos que el Gobierno presente en el Congreso.

Este miércoles se conoció que Gaviria declaró que no está “satisfecho” con lo que ha visto de la actual administración, aunque ni siquiera se ha cumplido un mes de estar en ejercicio y por eso citó a una cumbre del partido.

Y es que hasta la próxima semana, puntualmente el 7 de septiembre, tienen plazo para decirle al Consejo Nacional Electoral si la colectividad seguirá siendo partido de Gobierno o se declarará en independencia.

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Hasta ahora, algunos congresistas declararon que no se sienten representados con los puestos que les ha dado el Gobierno Nacional.

Por ello, en Blu Radio preguntaron si son preocupaciones hacia la forma de gobernar o si con lo que en realidad están inconformes es con la “poca cantidad de mermelada que han recibido”.

Ante el interrogante, una periodista de la misma emisora contestó que la segunda opción parece ser la verdadera, pues congresistas le dijeron que “cuando han ido a llevar hojas de vida de personas cercanas para que asuman cargos en los ministerios de Justicia y Vivienda que, supuestamente, les habían adjudicado, se encuentran con que esos cargos ya están ocupados y no por personas del Partido Liberal“.

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Lo cierto es que, en sus declaraciones, el mismo Gaviria señaló que en los próximos días detallará cuáles son sus inconformidades hacia las políticas de gobierno y este miércoles solo sembró la duda de que Petro podría quedarse sin su apoyo. El próximo martes los liberales volverán a reunirse.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.