“De buena fuente sé que el fiscal sale para no darle el gusto a la Corte [Suprema] de sacarlo. Esa jugada se la iba a evitar como fuera, pues él es un tipo político, a quien le importa mucho su imagen, y una decisión de esas podía afectarlo mucho: lo que se ponía en juego era su credibilidad; y eso, para él, era la muerte”, aseveró un abogado tributarista, “que conoce estrechamente el mundo laboral en el que se mueve Martínez”, al periódico.

Y es que, según el medio, los magistrados tenían una sala plena el 21 de mayo, en la que lo más probable era que ordenaran “apartar a Martínez de todos los casos de Odebrecht [donde algunos involucran al exfiscal]”, pues en encuentros previos los togados pensaron hasta “en revocar su mandato”, pero él se les adelantó y renunció seis días antes.

Lo cierto, es que la orden de la JEP de liberar a ‘Jesús Santricht’, en contra de lo que decía la Fiscalía y que Martínez señaló como la causa de su renuncia, le habrían caído como ‘anillo al dedo’, pues otras fuentes consultadas por el diario señalaron que para ese momento el exfiscal ya se habría enterado de lo que quería hacerle la Corte.

“Su sorpresiva renuncia cambió los planes. El ‘todo’ de Odebrecht regresó a la Fiscalía, a manos de un funcionario nombrado por el mismo fiscal Martínez: Fabio Espitia”, puntualizó el impreso.