En una foto que compartió Semana de la misiva se ve que los senadores y representantes a la Cámara contrarios al Gobierno Duque alegan que tienen derecho a una intervención de 20 minutos en la apertura del nuevo año legislativo, este 20 de julio, basados en el artículo 14 del Estatuto de la Oposición, pero esta no fue incluida.
Por eso en la carta, que fue firmada por los congresista Gustavo Petro, Pablo Catatumbo, María José Pizarro, Iván Cepeda, Gustavo Bolívar, Aida Avella, Iván Marulanda, Mauricio Toro, Victoria Sandino, Alexander Maya, David Racero, Wilson Arias, Griselda Lobo, León Muñoz, Luis Albán y Carlos Carreño, se exige el cambio del orden del día.
“Solicitamos se modifique el orden del día previsto para la sesión del 20 de julio, en el sentido de incluir después de la intervención del Presidente de la República, la intervención del vocero de los partidos políticos declarados en oposición del Gobierno Nacional”, se lee en el documento.
Allí, igualmente, pidieron les aclaren la razón por la que no fueron tenidos en cuenta en el orden del día que se publicó.
Queda esperar qué respuesta les dan Macías y Chacón y si, finalmente, los congresistas de oposición tendrán su solicitada intervención.
El Estatuto de Oposición les da 20 minutos a la bancada para que uno de sus voceros hable ante la plenaria. "¿Por qué razón no se incluyó este punto en el orden del día?", cuestionan en una carta enviada a Chacón y a Macías.https://t.co/56FSf5JBqV pic.twitter.com/P3KEIUyZm7
— Revista Semana (@RevistaSemana) July 19, 2019
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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