El parlamentario pidió a los asistentes a la discusión, este miércoles, que aprobaran sesión informal para escuchar al niño, lo cual recibió una respuesta favorable.

Después de comprobar que la madre del menor estaba en el recinto, el presidente del Senado le dio la palabra a Francisco Javier, en la misma curul de la presidencia.

El niño, de unos ocho años, hizo gala de suficiencia y propiedad, tomó el micrófono con una mano y se dirigió a los senadores empleando una voz pausada. “Buenos días, honorables senadores y presidente del Senado”, dijo al comenzar su intervención. “Primero que todo quiero agradecer al presidente del Senado por darme la oportunidad de hablar en este recinto democrático”.

“Soy líder ambiental de un movimiento que se llama Guardianes por la vida. Trabajamos en Villeta (Cundinamarca) incentivando a las personas a la conciencia ambiental”, agregó el niño, con un sorprendente dominio del curtido auditorio.

Ataviado con gafas y saco de traje y camisa, muy formal, Francisco Javier transmitió seguridad desde su apariencia y la firmeza de su corta intervención. Cómo no evocar a la reconocida Greta Thunberg, más grandecita que él, pero que se dio a conocer por ser muy joven y defender la causa ambiental.

“Hoy yo vine en representación de mi grupo para pedirles que tomemos conciencia del daño que hemos hecho al medio ambiente, ustedes y yo, del daño que hemos causado”, siguió el niño. “Les pido que, como senadores de la república, legislen para la vida. Por ejemplo, en contra de las campañas del ‘fracking’, del testeo animal, de los plásticos de un solo uso o del maltrato animal”.

Si bien dio muestras de, al parecer, tener claros esos conceptos, hubo otros que, como se puede esperar de un niño, aún no maneja. “Estamos nosotros, que me parece injusto, como niños luchando por nuestro planeta, porque es nuestro turno, y es nuestra generación. Debemos cuidar y amar al medio ambiente. Siendo gobiernos que legislan para la vida, debemos luchar por un planeta sostenible”.

Incluso hubo un momento en que en su corta intervención Francisco Javier tuvo un tufillo panfletario, como de discurso libreteado. “Siendo así gobiernos que legislan para la vida, como les venía diciendo, ustedes están votando la reforma tributaria, que deberían votar en contra, porque es una falta de respeto al pueblo colombiano”.

Ese tono cobró más relevancia cuando se despidió. “Y para finalizar, por último, quiero enviar un saludo especial al profesor Andrés Charry y al senador Gustavo Petro. Muchas gracias”.

Su intervención despertó unos tímidos aplausos, tal vez de cortesía de los parlamentarios por tratarse de un menor de edad, muy pilo, eso sí.