Una de las víctimas de las chuzadas, asegura la revista, fue la magistrada Cristina Lombana, a la que Daniel Coronell apodó ‘la calladita’ por omitir que trabajó con un abogado de Álvaro Uribe cuando le asignaron el caso de falsos testigos, por el que el senador es investigado.

La información que se obtuvo de manera ilegal por suboficiales del Ejército se le entregó a un “reconocido político del Centro Democrático”, aseveró un uniformado a Semana, que dijo que el militar comprobó su declaración con correos y chats de WhatsApp de Lombana.

No obstante, ella no fue la única víctima de las interceptaciones ilegales que, de acuerdo con el artículo, se hicieron desde dos guarniciones militares, durante el año pasado.

Otro uniformado le contó al medio que le ordenaron espiar a políticos de todas las tendencias, sobre todo, a tres gobernadores, tres senadores y dos representantes, entre ellos, el congresista Roy Barreras y el exgobernador de Nariño Camilo Romero.

La grave situación —en la que también fueron chuzados periodistas (algunos de Semana), comandantes, generales y coroneles— hizo que el Gobierno tomara la decisión de retirar al general Nicacio Martínez de la comandancia del Ejército, aseguró la publicación, para nombrar al general Eduardo Zapateiro en el cargo.

Los uniformados consultados por la revista manifestaron que las chuzadas ilegales se las ordenaron hacer bajo el nombre de “trabajos especiales”, y que los “jefes” les entregaban los datos de la persona que se iba a interceptar, pero nunca les decían de quién se trataba. “Conforme conseguíamos los datos nos dábamos cuenta del blanco”, señaló una de las fuentes de Semana.

Los suboficiales que se encargaban de esas labores “especiales” utilizaban sofisticados equipos, como una plataforma tecnológica llamada Hombre Invisible que, de acuerdo con uno de los militares consultados por el medio, les permitía meterse “a cualquier computador, acceder a llamadas y conversaciones de WhatsApp y Telegram Web, descargar conversaciones de chat archivadas o borradas, fotos y, en general lo que tenga almacenado en la memoria de la máquina infectada”.

También se utilizaron “equipos tácticos móviles”, informó la revista, que son dispositivos que se esconden en lugares u objetos para interceptar llamadas de celular pues simula ser una antena telefónica.

A la información que revela este sábado Semana se le suma las otras controversias que ha protagonizado Nicacio Martínez, como la de la directriz que, según The New York Times, daba paso para que regresaran los falsos positivos;  y la de que, bajo su comandancia, el Ejército ofreció hasta 100 millones de pesos para que uniformados delataran a compañeros que habían hablado con la prensa.