Reconocido como el escudero del expresidente Ernesto Samper Pizano, a Horacio Serpa se le recuerda, entre otras cosas, por ser uno de los miembros más destacados de la asamblea nacional constituyente que dio origen a la actual Constitución Política de Colombia y por haber sido candidato a la presidencia.

El deceso de Serpa se produjo en Bucaramanga, la ciudad donde había nacido hace 77 años.

Es de los pocos colombianos que pueden certificar una vida pública en los más variados cargos. Fue alcalde y después concejal de Barrancabermeja, diputado en la Asamblea de Santander y secretario de educación de ese mismo departamento. Luego comenzó su carrera política con proyección nacional al llegar a la Cámara de Representantes.

Entre otros cargos públicos que desempeñó Serpa están también el de juez municipal, senador de la república, gobernador de Santander, embajador de Colombia ante la OEA, ministro del Interior de Samper Pizano (1994-1998) y procurador general de la nación.

Célebre por el vibrato en la entonación durante sus intervenciones en el Congreso, también se le recuerda por la frase que retumbó en ese recinto cuando hizo una férrea defensa de Samper, acusado de haber recibido dineros del narcotráfico (del cartel de Cali) en su campaña, y les dijo a los que esperaban que renunciara: “¡Mamola!”.

Ese episodio de la historia colombiana se conoció como el Proceso 8.000, y, para muchos, no solo le pasó cuenta de cobro a Samper, que hizo también célebre la frase de que si a su campaña llegaron dineros ilícitos fue a sus espaldas, sino al propio Serpa que gastó buena parte de su vida defendiendo a su jefe político.

Pero en las últimas semanas su nombre había vuelto a sonar debido a las declaraciones de los dirigentes del partido Farc que se atribuyeron la autoría del asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado.

Eso contradice a la familia de Gómez Hurtado que ha señalado desde el comienzo que los autores intelectuales de ese crimen fueron Samper y Serpa. Eso no se ha probado y la teoría se desvanece aún más con el reconocimiento que hizo la Farc del magnicidio.

Tan pronto se conoció el deceso de Serpa, este sábado el país político se volcó a expresar sus condolencias. Sin importar el color o la divisa que defiendan, diferentes exponentes de la vida política reconocieron que Colombia perdió a un hombre importante.

También se le recuerda porque enfrentó a Andrés Pastrana en las elecciones para la presidencia de 1998, pero perdió; y cuatro años después, en el 2002, se le midió a Álvaro Uribe Vélez, pero salió derrotado por quien ocuparía dos veces el cargo de elección popular más destacado.