Periodico Regional con 57 años contando la historia del Huila Colombia y el mundo. formatos periódico digital de lunes a domingo, periódico impreso fds, web y redes sociales.
La esperanza de una familia huilense se apagó en una habitación del Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín. Allí, rodeada del amor de su madre y de los esfuerzos médicos por salvarle la vida, falleció Wendy Johana Sepúlveda, una joven de 24 años que durante varios días luchó contra las graves quemaduras que sufrió tras ser atacada presuntamente por su expareja sentimental en Neiva, cuando le roció gasolina y posteriormente le prendió fuego.
Su muerte no solo dejó un profundo dolor entre familiares y amigos, sino que volvió a poner sobre la mesa una realidad que sigue golpeando a cientos de mujeres en Colombia: la violencia ejercida por quienes alguna vez dijeron amarlas.
(Lea también:
Detrás de las frías cifras judiciales hay una historia marcada por sueños, esfuerzos y el deseo de salir adelante. Wendy era una madre joven, trabajadora y dedicada a su hijo de cuatro años. Había logrado conseguir estabilidad laboral recientemente y comenzaba a construir un nuevo proyecto de vida, lejos de una relación que, según su familia, estuvo marcada por conflictos y comportamientos agresivos.
Sin embargo, ese futuro que apenas comenzaba a tomar forma terminó abruptamente la noche del pasado 26 de mayo, cuando ocurrió el ataque que hoy tiene de luto a una familia entera y conmocionada a la ciudad de Neiva.
Durante los días que Wendy permaneció hospitalizada, su madre, Luz Nelly Narváez, no se apartó de su lado, viajó hasta Medellín acompañándola en cada procedimiento médico, aferrándose a la fe y a la esperanza de un milagro. Pero en el fondo, asegura, comprendía la gravedad de la situación.
“Yo ya sabía que ella de esto no se iba a parar”, confesó con dolor al recordar los momentos previos al fallecimiento de su hija.
La mujer relata que desde que llegaron a Medellín luego de haber sido trasladada allá por la complejidad de las heridas, acompañaba a Wendy día y noche y en ese momento había salido por unas horas, pues prácticamente vivía en la clínica desde el traslado de la joven. Fue entonces cuando recibió una llamada que la hizo regresar de inmediato.
Según relata la madre, al llegar al centro asistencial, los médicos le comunicaron que el estado de Wendy había empeorado considerablemente.
“El médico cuando yo ingresé me dijo que ella iba a fallecer en cualquier momento. Me explicó que se le estaba bajando la presión, todos los signos vitales, que no estaba reaccionando”, recordó.
La condujeron hasta la habitación donde permanecía internada su hija. Allí recibió una recomendación que jamás olvidará: quedarse a su lado.
Durante aproximadamente quince minutos observó cómo los indicadores del monitor descendían lentamente, mientras veía a su hija luchar por respirar, decidió orar.
“Le di gracias a Dios por prestármela durante 24 años”, relató entre lágrimas. Poco después, la pantalla dejó de registrar actividad vital.
Según cuenta, el médico se le acercó, le puso una mano sobre el hombro y confirmó lo que ninguna madre quisiera escuchar: Wendy había fallecido.
Desde que ingresó al hospital especializado en Medellín, el pronóstico médico fue reservado, las lesiones comprometían cerca del 80 % de su cuerpo y las quemaduras eran de extrema gravedad.
Durante varios días permaneció intubada, bajo estricta vigilancia médica y sometida a procedimientos especializados para intentar estabilizarla, sin embargo, las heridas eran demasiado profundas.
“Era imposible que ella pudiera salvarse con esas quemaduras”, expresó su madre, quien siguió de cerca cada reporte clínico.
La joven había sido trasladada desde Neiva debido a la complejidad de su estado y a la necesidad de atención especializada para pacientes quemados, a pesar de los esfuerzos del personal médico, su organismo no logró resistir.
La noticia de su fallecimiento generó una ola de mensajes de solidaridad en redes sociales, donde cientos de personas siguieron de cerca su evolución y se unieron en cadenas de oración por su recuperación, no solo su familia y amigos, sino la comunidad en general que rechazó desde el inicio este atroz hecho.
Para quienes la conocieron, Wendy era una mujer alegre, trabajadora y dedicada a su familia, su principal motivación era su hijo de cuatro años.
Según relató su madre, la joven atravesaba un momento especial en su vida. Había conseguido empleo en una empresa de servicios generales y acababa de cumplir su primer mes de trabajo.
Ese empleo representaba mucho más que un ingreso económico. Era la oportunidad de construir estabilidad para ella y para su pequeño hijo, por primera vez en mucho tiempo sentía que las cosas comenzaban a mejorar, tenía planes, metas y sueños por cumplir, sin embargo, ninguno de ellos pudo concretarse.
“Mi hija quería salir adelante, estaba contenta porque estaba trabajando y porque estaba construyendo una mejor vida para su hijo, hoy esos proyectos quedaron truncados”, relató su madre.
Detrás del crimen existe una historia que, según la familia, estuvo marcada por episodios de control, conflictos y agresiones, Wendy había tomado la decisión de terminar su relación sentimental con Yesid Alexander Rojas, padre de su hijo.
La separación, de acuerdo con los relatos familiares, ocurrió porque la joven ya no quería continuar en una relación que consideraba dañina para su bienestar.
“Aunque ya no convivían, seguían teniendo contacto por el bienestar del niño”, explicó Luz Nelly Narváez.
La comunicación se mantenía únicamente por temas relacionados con el menor, pero Wendy estaba intentando reconstruir su vida lejos de esa relación.
La madre también aseguró que el hombre había recuperado recientemente la libertad tras cumplir una condena por intento de homicidio.
“Él hacía apenas quince días había salido de prisión”, afirmó.
Para la familia, Wendy estaba decidida a seguir adelante y dejar atrás una etapa difícil de su vida.
Los hechos ocurrieron el pasado 26 de mayo en una vivienda ubicada en el barrio El Obrero de Neiva, según las investigaciones adelantadas por las autoridades, la joven acudió a un encuentro con su expareja sentimental.
La Fiscalía General de la Nación señaló que el hombre presuntamente utilizó gasolina para agredirla y posteriormente huyó del lugar.
Wendy fue auxiliada y trasladada inicialmente a un centro asistencial de la capital huilense, pero debido a la gravedad de las lesiones, fue remitida posteriormente a Medellín donde durante varios días permaneció en estado crítico.
Tras el ataque, Yesid Alexander Rojas, alias ‘El Mudo’ se presentó ante las autoridades, inicialmente fue identificado y se recolectó información relacionada con el caso, posteriormente, la Fiscalía avanzó en la investigación y logró presentarlo ante un juez de control de garantías.
Una fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Huila le imputó el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa, durante las audiencias preliminares, el hombre aceptó los cargos.
Como consecuencia, un juez ordenó su traslado a un centro carcelario. La Fiscalía también pudo evidenciar que la mujer habría sido sometida a un ciclo de violencia por parte del agresor.

En medio del dolor por la pérdida de su hija, Luz Nelly Narváez tiene una petición clara: Quiere justicia.
“No estoy de acuerdo con las explicaciones que él ha dado. Que le pongan la máxima condena. La cobardía hay que pagarla”, manifestó Narváez.
Sus palabras reflejan la indignación de una familia que considera que Wendy fue víctima de un acto de extrema violencia.
Pero además de la búsqueda de justicia, la mujer enfrenta otro desafío que es trasladar el cuerpo de su hija desde Medellín hasta el Huila para darle sepultura.
Por ello ha solicitado apoyo para cubrir los gastos y completar los trámites necesarios.
Mientras tanto, recibe acompañamiento psicológico para afrontar una pérdida que, asegura, ha sido devastadora.
“Esto es un dolor muy fuerte, muy fuerte que no se lo deseo a nadie”, expresó.
Quizás una de las consecuencias más dolorosas de esta tragedia la vive un pequeño de apenas cuatro años, el hijo de Wendy quedó sin la compañía de la persona que representaba su principal apoyo y protección.
Según contó su abuela, el niño pregunta constantemente por su mamá, la familia ha intentado manejar la situación con cautela mientras encuentra la manera adecuada de explicarle lo sucedido.
“Todos los días pregunta por ella”, relató Luz Nelly.
Cada pregunta representa una nueva herida para quienes hoy enfrentan el duelo, la muerte de Wendy no solo dejó una silla vacía en una casa, también dejó una infancia marcada por una ausencia irreparable.
El caso de Wendy Sepúlveda ha generado indignación en Neiva y en distintas regiones del país, su historia vuelve a evidenciar los riesgos que enfrentan muchas mujeres cuando intentan alejarse de relaciones violentas.
También reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, protección y atención para víctimas de violencia basada en género.
Organizaciones defensoras de derechos de las mujeres han insistido en la importancia de denunciar las señales tempranas de violencia y garantizar respuestas oportunas por parte de las instituciones.
La historia de Wendy se suma a la de muchas mujeres que intentaron reconstruir sus vidas, buscar independencia económica y alejarse de contextos de maltrato, hoy, su nombre se convierte en símbolo de una tragedia que pudo evitarse.
A pesar de la tristeza que la acompaña, Luz Nelly Narváez también quiso expresar gratitud, durante los días de hospitalización recibió ayuda económica, mensajes de apoyo y acompañamiento espiritual de personas que, incluso sin conocer a Wendy, se solidarizaron con su situación.
“Estoy muy agradecida con todas las personas que me ayudaron, que colaboraron económicamente y que nos tuvieron en oración constante. No tengo palabras para agradecer tanta solidaridad”, dijo.
Ahora, mientras adelanta los trámites para regresar con el cuerpo de su hija al Huila, se aferra a los recuerdos de una joven que soñaba con un futuro mejor, una mujer de 24 años que trabajaba para sacar adelante a su hijo, que intentaba empezar de nuevo y que terminó convirtiéndose en una nueva víctima de la violencia contra las mujeres.
Una historia que deja dolor, preguntas y un llamado urgente a no guardar silencio frente a cualquier señal de violencia.
Su familia solicita la colaboración de quienes puedan para poder darle cristiana sepultura a la joven y trasladar su cuerpo a Neiva, a quienes deseen colaborar, el contacto de la señora Luz Nelly Narváez, madre de Wendy es 3106091698.
(Puede leer: Capturan a alias ‘Rambo’ y alias ‘Hernán’, señalados del asesinato de la patrullera huilense Karen Pajoy)
Por su parte, desde la Personería de Neiva reiteró su rechazo frente a lo ocurrido y aseguró que continuará haciendo seguimiento a las actuaciones institucionales y judiciales relacionadas con el caso.
El personero de Neiva, Jerson Bastidas, lamentó el desenlace de esta situación y señaló que el caso evidencia los desafíos que aún enfrenta la sociedad en materia de respeto por la vida, la dignidad humana y los derechos de las mujeres.
“Desde la Personería Municipal, como lo hemos hecho desde el inicio de esta lamentable situación, elevamos una voz de protesta, de rechazo y de total reproche frente a lo ocurrido con Wendy”, manifestó el funcionario.
Bastidas afirmó que hechos como este reflejan que aún persisten profundas problemáticas relacionadas con la violencia basada en género y la intolerancia frente a las diferencias.
“Este acto demuestra que todavía estamos muy lejos de alcanzar escenarios de respeto, reconocimiento y aceptación de las diferencias, pero sobre todo de un verdadero reconocimiento y respeto hacia las mujeres”, expresó.
El personero señaló que, pese a los esfuerzos institucionales realizados durante los últimos años para prevenir este tipo de conductas, los hechos registrados en Neiva ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las acciones de protección y prevención.
“Las campañas, las estrategias institucionales, las normas, el endurecimiento de las sanciones y todas las medidas que se han implementado parecieran no ser suficientes cuando nos enfrentamos a hechos tan atroces como el que sufrió Wendy”, indicó el personero.
Frente al papel de la entidad en este proceso, Bastidas explicó que la Personería ha venido ejerciendo las funciones de vigilancia y acompañamiento que le corresponden, verificando que las instituciones competentes actúen de manera oportuna y conforme a la ley.
“Nos hemos mantenido atentos al acompañamiento que deben brindar las diferentes entidades y al cumplimiento de las responsabilidades que cada una tiene dentro del sistema de protección y atención”, afirmó.
Asimismo, destacó que la Personería ha realizado seguimiento permanente a las actuaciones judiciales y a las diligencias adelantadas por los organismos encargados de esclarecer los hechos.
“Hemos estado vigilantes frente al proceso judicial, haciendo seguimiento a las actuaciones de la Fiscalía General de la Nación y de las demás instituciones que tienen algún grado de responsabilidad en la investigación y verificación de este caso”, señaló.
Finalmente, el funcionario reiteró el llamado a las autoridades para que el proceso avance con celeridad y se garantice el acceso a la justicia, al tiempo que expresó su solidaridad con los familiares y allegados de Wendy Sepúlveda, quienes hoy enfrentan el dolor de una pérdida que ha generado conmoción.
Obispo de Neiva expresa solidaridad con la familia de Wendy y llama al perdón en medio del dolor
Por otro lado, el obispo de la Diócesis de Neiva, monseñor Marco Antonio Merchán, expresó su profundo pesar por lo ocurrido y envió un mensaje de acompañamiento a sus familiares.
El líder de la Iglesia Católica calificó el hecho como una tragedia difícil de comprender y asumir, especialmente por las circunstancias violentas que rodearon la muerte de la joven.
“Es una cuestión terrible, que no es fácil de asumir, sobre todo cuando ya no está en medio de nosotros a causa precisamente de una reacción violenta, desmedida y terrible que no tiene justificación”, manifestó.
Monseñor Merchán señaló que, en momentos de profundo sufrimiento, la fe se convierte en un apoyo fundamental para afrontar el dolor y encontrar consuelo ante una pérdida tan dolorosa.
“Con la familia queremos manifestar nuestra cercanía y nuestra oración. Definitivamente solo Dios puede ayudarnos en estos momentos, dándonos el consuelo y la capacidad de asumir una situación tan difícil”, expresó monseñor.
El obispo también hizo un llamado a la reflexión sobre el valor del perdón, reconociendo que se trata de una tarea compleja cuando se enfrentan hechos de esta magnitud.
“Sé que suena un poco difícil, pero somos cristianos y es la invitación que siempre nos hizo el Señor. A pesar de que parezca imposible, el perdón siempre es necesario, porque el perdón es liberación, el perdón es paz y el perdón es salvación”, afirmó.
Finalmente, la Diócesis de Neiva reiteró su solidaridad con los seres queridos de Wendy Sepúlveda y elevó oraciones por su descanso eterno.
¿Quiere contar su historia o denunciar un caso? En Bajo Sospecha lo escuchamos
En nuestro pódcast judicial Bajo Sospecha, de Pulzo.com, abrimos el micrófono para relatos reales, experiencias que inspiran, momentos que marcaron su vida o situaciones dolorosas que podrían ayudar a otros. Si quiere compartir su testimonio puede ingresar a este link ( https://www.pulzo.com/campanas/k1iYlBVj1unvFuw)
* Pulzo.com se escribe con Z
Homicidios reportados en Colombia
El siguiente mapa, desarrollado por Esri Colombia, muestra información de homicidios reportados en Colombia por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Lee todas las noticias de nación hoy aquí.
LO ÚLTIMO