Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 26, 2026 - 9:39 am
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La Fiscalía General de la Nación ha determinado llevar a juicio a doce ciudadanos menonitas de origen mexicano, quienes son señalados de haber deforestado en total unas 100 hectáreas de terreno en el municipio de Puerto Gaitán, al sur del departamento del Meta. Según ha informado el diario El Espectador, el área afectada equivale a unas 65 canchas de fútbol y el fenómeno se ha concentrado principalmente en la vereda La Cristalina, donde este grupo religioso se ha expandido en los últimos años. La población menonita, movida por su dedicación agrícola, ha generado controversias a nivel regional debido al constante choque con comunidades indígenas por la concentración y uso de la tierra. Casos similares figuran en países como Perú y Bolivia.

De acuerdo con la investigación citada, los menonitas identificados son Jacob Lowen Klassen, Johan Wall Froesse, Franz Bergen Peters, Abram Loeven Banman, Abraham Wall Kroeker, Abraham Wall Froesse, Abraham Enns Friessen, Jacobo Janzen Reimer, David Knelsen Guenter, Johan Loewen Neufeld, Bernhard Loewen Wiebe y Jacob Redekop Fehr. El proceso judicial señala que entre los años 2016 y 2021 talaron bosque natural sin la documentación y permisos exigidos por la ley. Se les acusa también de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, causar daños ambientales, invadir zonas ecológicamente protegidas y provocar incendios.

La Fiscalía halló que este grupo construyó cuatro puentes sobre los humedales Laguna del Merey y los caños Chivaliona y Barrulia, obras que alteraron fuentes hídricas y transformaron el ecosistema local. En las diligencias se indicó que, dada su experiencia agrícola, los acusados eran conscientes de la necesidad de contar con autorizaciones ambientales, pero decidieron actuar sin ellas. Según el ente investigador, la remoción masiva de árboles y vegetación implicó la destrucción de hábitats animales, corredores biológicos y cambios severos de paisaje, lo cual indujo el desplazamiento de especies y afectó el equilibrio natural del área.

En medio de este contexto, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) recuperó, tras un proceso de trece años, un predio conocido como “Cuba Libre”, que abarca 63 hectáreas y fue adquirido en 2016 por miembros de la misma comunidad menonita, sin respaldo probatorio de propiedad, según reportó El Tiempo. La resolución administrativa hecha en 2024 y un fallo judicial obligaron a devolver el terreno al Estado.

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Dicha decisión permite que las comunidades indígenas Barrulia, Iwitsulibo, San Rafael de Warrojo y Tsawilonia tomen posesión provisional del bien mientras que el Ministerio del Interior evalúa su reconocimiento como resguardo indígena. La directora jurídica de la ANT, Ana Jimena Bautista, destacó la importancia de establecer reglas básicas de convivencia y la urgencia de un diálogo intercultural entre menonitas e indígenas ante recurrentes desacatos y tensiones. Desde 2014, los menonitas han protagonizado disputas, al tiempo que han comprado grandes extensiones para uso agrícola; su presencia en Colombia, aunque reciente en la región de los Llanos, se remonta a mediados del siglo pasado cuando fundaron sus primeras iglesias.

Este grupo, originado en 1536 durante la Reforma Protestante en Europa Central, es conocido por su hermetismo y prácticas tradicionales, como la autosuficiencia, rechazar el mestizaje y evitar el uso de energía eléctrica, valiéndose en cambio de generadores a combustible. Mayoritariamente comunican entre sí en alemán y su vestimenta característica los distingue en el contexto rural colombiano. Los conflictos territoriales con comunidades indígenas añaden una dimensión compleja a su integración y permanencia en la región.

¿Por qué los corredores biológicos son importantes para la fauna?

Los corredores biológicos son áreas naturales que permiten el tránsito de animales entre diferentes ecosistemas, ayudando a mantener la diversidad genética y facilitar el desplazamiento de especies, especialmente en regiones intervenidas por actividades humanas. Según la información revelada durante el proceso judicial, la desaparición de estos corredores debido a la tala y remoción de vegetación ha acentuado la migración o desplazamiento de fauna silvestre, alterando los equilibrios ecológicos que protegen al medioambiente local.

La relevancia del tema recae en la función vital que cumplen estos corredores, ya que su destrucción provoca la pérdida de conectividad entre hábitats, reduce oportunidades de alimentación y reproducción de diversas especies y, en última instancia, contribuye a la fragmentación y degradación de los ecosistemas. En casos como el de Puerto Gaitán, comprender su importancia ayuda a valorar los impactos de la expansión agrícola no sostenible y a buscar alternativas que garanticen tanto el desarrollo productivo como la preservación ambiental.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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