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Con el crecimiento de la micromovilidad en el país, el uso de patinetas eléctricas ya cuenta con un marco normativo claro en Colombia. La entrada en vigencia de la Ley 2486 de 2025 es un aviso porque establece por primera vez reglas específicas para la circulación de estos vehículos eléctricos livianos en espacios públicos.
La normativa define a las patinetas eléctricas como vehículos de uso personal, diferenciándolos de las motocicletas. En ese sentido, no requieren matrícula, licencia de conducción ni Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), siempre que cumplan con condiciones técnicas como una potencia máxima de 1.000 vatios.
Uno de los puntos clave es la regulación por edad. La ley permite su uso en vías públicas a personas mayores de 16 años, mientras que los menores desde los 12 años solo podrán utilizarlas en ciclorrutas, con el fin de garantizar la seguridad de peatones y usuarios.
En cuanto a la movilidad, la normativa prohíbe la circulación por andenes y establece que estos vehículos deben transitar principalmente por ciclorrutas o vías autorizadas. Además, fija límites de velocidad de hasta 25 kilómetros por hora en ciclorrutas y hasta 40 km/h en tramos específicos habilitados.
La seguridad es otro eje central. Para circular en horarios nocturnos o con baja visibilidad, los usuarios deben portar casco, elementos reflectivos y contar con luces delanteras y traseras. También se exige señalizar maniobras y se prohíbe transportar acompañantes, ya que su uso es estrictamente individual.
El incumplimiento de estas disposiciones puede acarrear sanciones cercanas a los 350.000 pesos. Entre las infracciones se incluyen conducir bajo efectos de alcohol o drogas, exceder los límites de velocidad, circular por zonas prohibidas o no portar los elementos de seguridad obligatorios.
Las autoridades de tránsito buscan con esta regulación ordenar el uso de estos vehículos, reducir accidentes y facilitar la convivencia entre peatones, ciclistas y conductores. Además, la ley responde a la necesidad de adaptar las ciudades a nuevas formas de movilidad más sostenibles y eficientes.
Con esta medida, el país da un paso hacia la integración organizada de la micromovilidad, en línea con tendencias globales que promueven alternativas de transporte menos contaminantes y más accesibles.
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