Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 31, 2026 - 9:36 am
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En zonas vulnerables del oriente de Cali y diversas regiones del suroccidente colombiano, jóvenes enfrentan una tentadora pero riesgosa alternativa ante la escasez de oportunidades: propuestas laborales que, bajo la promesa de sueldos cercanos a los 10.000 dólares o aproximadamente 40 millones de pesos mensuales, los conducen directamente a escenarios bélicos internacionales, como el conflicto entre Rusia y Ucrania. Según información recopilada por El País y El Colombiano, redes de reclutadores aprovechan la precariedad social y las limitaciones económicas de estos contextos para captar a muchachos dispuestos a poner en peligro su vida a cambio de, supuestamente, mejorar sus condiciones materiales. Les ofrecen contratos como personal de seguridad o empleados de servicios especializados pero, en la práctica, terminan integrando las filas de combatientes extranjeros.

El relato de Jair Gómez, joven caleño que viajó a Ucrania en 2023, describe con lucidez el proceso vivido. Después de arribar a la ciudad de Ternópil y superar un proceso de selección que duró quince días, firmó contrato con el Batallón 48, Brigada 72, y posteriormente sirvió en el Batallón 66. Allí, las pérdidas entre compañeros –varios de ellos colombianos y españoles– revelaron la distancia entre las promesas iniciales y la amarga realidad del frente de batalla. Otros testimonios recogidos por los medios citados evidencian condiciones extremas durante su permanencia en zonas de guerra, exposición constante a la muerte e incumplimiento de las ofertas de riqueza fácil. Para muchos, la oferta termina siendo una trampa sin retorno.

La inquietud ha llegado hasta las autoridades y voces expertas, que observan cómo estas redes de reclutamiento explotan los contextos de vulnerabilidad y acompañan el fenómeno con estrategias que pueden tener implicaciones para la seguridad local. La combinación de exclusión económica y escasez de alternativas continúa facilitando el flujo de jóvenes hacia conflictos armados ajenos y peligrosos.

En declaraciones a El Colombiano, Santiago Rivas, historiador y analista del sector defensa, aportó una visión más amplia sobre el fenómeno. Rivas detalló que un número considerable de combatientes colombianos en Ucrania corresponde tanto a exmilitares como a jóvenes sin experiencia previa y, en algunos casos, a miembros o antiguos integrantes de estructuras armadas y vinculadas al narcotráfico. La experiencia adquirida en el campo de batalla extranjero, especialmente en tecnologías como drones y sistemas antidrones, podría estar regresando al país en manos de quienes, tras sobrevivir, retornan y suman su expertise a filas de organizaciones como las disidencias de las FARC, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) o el Clan del Golfo.

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Esta situación evidencia una peligrosa doble vía. Por un lado, la salida de jóvenes colombianos a conflictos externos bajo ofertas engañosas, y por otro, la posibilidad de que ese aprendizaje bélico de retorno refuerce el arsenal y tácticas de los grupos armados ilegales en Colombia, incrementando con ello los riesgos para la seguridad interna del país.

¿Qué riesgos afrontan los jóvenes colombianos al vincularse como combatientes en guerras extranjeras?

La vinculación de jóvenes colombianos en conflictos internacionales implica peligros que trascienden la posibilidad física de morir en combate. Según testimonios recogidos por medios como El País y El Colombiano, el proceso suele estar envuelto en engaños, inexperiencia y falsas promesas de salarios elevados y condiciones dignas, cuando la realidad es la exposición constante a peligros extremos, duelo por la pérdida de compañeros y, en muchos casos, desprotección legal y abandono en territorio ajeno.

Además, el regreso de algunos de estos jóvenes a Colombia trae consigo no solo graves secuelas psicológicas y de salud, sino también el riesgo de que el conocimiento adquirido en escenarios de guerra –sobre todo respecto al uso de nuevas tecnologías bélicas como los drones– sea aprovechado por organizaciones armadas ilegales, lo que podría intensificar el conflicto interno. ¿Qué medidas pueden tomarse para frenar el reclutamiento de jóvenes colombianos en esta peligrosa ruta?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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