La conflagración se concentra en un sector conocido como Tigrera,  cerca de Santa Marta, Magdalena.

El capitán José Manuel Chahín, comandante de los Bomberos Voluntarios de Santa Marta, aseguró que hasta la noche del domingo había “bastante focos activos, es un número importante, más de 10 focos activos en lo que es el incendio forestal” que lleva ya más de 3 días vivo.

El comandante detalló que las condiciones meteorológicas no han ayudado a los bomberos a apagar el fuego y aseguró que además hay otra conflagración en una zona conocida como Don Jaca.

De igual forma, las autoridades continúan trabajando para controlar otro incendio en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta en una zona rural de Valledupar, capital del Cesar.

“Las acciones de extinción de incendios, coordinadas entre bomberos de Valledupar y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con el apoyo de la Policía, han permitido en las primeras 48 horas de trabajo sofocar 2 frentes de incendios que amenazaban comunidades, así como flora y fauna de la región”, dijo el Ministerio de Ambiente este domingo.

En ese sentido, el Ministerio señaló que los bomberos y “2 aeronaves del servicio aéreo de la Policía con una capacidad de recarga de 800 galones atienden el incendio que se presenta en los cerros en estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta”.

“Las aeronaves buscan atacar los puntos más difíciles de la conflagración, para así salvar la flora y fauna y proteger a las comunidades que allí habitan”, detalló, por su parte, el Ministerio de Defensa.

La Sierra Nevada de Santa Marta es conocida como “fábrica de agua”, debido a los numerosos ríos que nacen de sus cimas nevadas de más de 5.700 metros de altura.

Además, la Sierra es la montaña litoral más alta del mundo, ya que reúne en menos de 200 kilómetros de distancia todos los pisos térmicos, desde el nivel del mar hasta las nieves perpetuas.

Según la UNGRD, desde el 16 de diciembre hasta el 2 de marzo hubo 769 incendios de cobertura vegetal que consumieron más de 25.700 hectáreas.

Uno de ellos fue el ocurrido a finales de febrero en los bosques que rodean Caño Cristales, el río colombiano de “cinco colores” en el Meta, el cual devoró unas 500 hectáreas de vegetación de la Serranía de la Macarena.